La Casa Hogar para el Desamparado, conocida como El Buen Samaritano, celebró ayer jueves su décimo aniversario de servicio, ofreciendo techo, vestido y alimento a personas en situación de calle.
En la misa de acción de gracias por esta conmemoración, el canónigo Ignacio Kemp Lozano, quien es el fundador de la obra, expresó que llegar a 10 años “es una bendición para Mérida, porque se atiende a quienes son invisibles para la sociedad: los indigentes, que son seres humanos y parte de nuestra comunidad. No podemos olvidarnos de ellos”.
El sacerdote recordó que nadie está exento de esa realidad: “No sabemos si algún día alguien de nuestra familia, por las circunstancias de la vida, llegará a esa situación. No lo sabemos. Además, como católicos debemos demostrar nuestra fe con obras buenas. La religión se distingue por las obras de misericordia”.
El padre Kemp afirmó que Dios recompensa la generosidad con abundancia: “Él no nos da pequeñeces, sino que desborda en bondad, en misericordia y en salud”. En su homilía destacó también que la gratitud sana a las personas. “Somos católicos, y eso debe distinguirnos de los demás”, expresó.
Añadió que la verdadera riqueza está en el amor: “Nada material te puedes llevar si no hay amor. Lo único que nos llevaremos es el amor que dimos y recibimos. El amor es acción, y si de algo nos arrepentimos es de no haber hecho algo. Por eso hay tanta gente enferma emocionalmente: porque no se ama. Ama a Dios y ama a tu prójimo como a ti mismo. La ley de Dios no pasa de moda”.
El sacerdote recordó que la salud es la mejor recompensa que puede recibir una persona. “Lo dice la Biblia: más vale pobre sano que rico enfermo. Jesús espera que seamos agradecidos. Ver a los samaritanos comer con gusto debe hacernos felices. Bañarse con agua caliente, recibir ropa limpia, no son migajas: aquí no se viene a recibir sobras, sino lo mejor. Jesús no da lo peor, siempre ofrece lo mejor”.
Al referirse a la labor de estos diez años, reconoció que no ha sido fácil: “Ayudar no es fácil porque no siempre se agradece. Pero así es como se construyen las obras de amor, como el Cottolengo, que va a cumplir 40 años gracias al esfuerzo de muchas personas”.
El padre Kemp presidió la misa del aniversario bajo el lema “Caminando de la mano con el necesitado”, con la participación de benefactores y usuarios de la casa. Señaló que la salud es el mejor regalo y sentirse bien es la mayor felicidad.
La Casa Hogar para el Desamparado fue idea del canónigo Ignacio Kemp Lozano, quien vio la necesidad de atender a las personas en situación de calle. El patronato presidido por Libia Novelo Domínguez se encarga de obtener los recursos para el sostenimiento de la obra.
El servicio se ofrece únicamente a hombres adultos en situación de indigencia, ya que no cuentan con área para mujeres.
En el refugio se les brinda cena, desayuno, ropa limpia, baño y espacio para dormir. La recepción se inicia a las 5 de la tarde, la cena se sirve a las 7 y a la mañana siguiente, a las 7, deben retirarse. La casa tiene espacio para 32 personas, aunque en emergencias, como el paso de huracanes, ha llegado a recibir hasta 50, pues también funciona como refugio temporal.
El administrador recordó que hace 10 años comenzaron estas instalaciones y actualmente se encuentran en construcción nuevas oficinas que están próximas a concluirse. Señaló que los usuarios llegan por su propia cuenta o bien son trasladados por la Policía Municipal.
“Todo lo hacemos por amor al prójimo, por ver a Cristo en el indigente, devolviendo dignidad a sus vidas al darles alimento, vestido y cobijo”, señaló Barrera.
Recorrido
Como parte del aniversario se realizó un recorrido por las instalaciones, una convivencia, la misa de gratitud y un reconocimiento a las personas que hacen posible la obra. El Buen Samaritano se encuentra en el Periférico, a un costado de Cottolengo.
Finalmente, se informó que a beneficio de la casa se llevará al cabo un evento artístico el jueves 16 de octubre a las 7 de la noche en el Centro Cultural Olimpo, con la participación de los grupos Las Divas e Infiltradas. El donativo es de 150 pesos.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
De un vistazo
Beneficiarios
Gonzalo Barrera Vega, administrador de El Buen Samaritano, explicó que los beneficiarios suelen ser hombres mayores de edad que no tienen familia y que se dedican a pepenar, a pedir caridad o a actividades informales como “viene viene”.
Donativos
La obra se mantiene con los recursos que gestionan y el apoyo de voluntarios.



