NUEVA YORK (HealthDay News).— Un nuevo estudio publicado en la revista “BMJ Evidence Based Medicine” ha revelado que cualquier cantidad de alcohol podría aumentar el riesgo de desarrollar demencia.
Esta conclusión contradice investigaciones previas que sugerían que el consumo ligero de alcohol podría tener un efecto protector sobre la salud cerebral.
Los investigadores encontraron que “cada una a tres bebidas adicionales a la semana conllevaba un riesgo de demencia un 15 por ciento más alto”. Incluso el consumo considerado moderado, antes visto como beneficioso, mostró efectos negativos. “Es poco probable que reduzca el riesgo de demencia”, señalaron los autores del estudio.
El equipo liderado por Anya Topiwala, investigadora clínica principal de la Universidad de Oxford, fue enfático: “Los hallazgos de nuestro estudio respaldan un efecto perjudicial de todos los tipos de consumo de alcohol sobre el riesgo de demencia, sin evidencias que respalden el efecto protector sugerido anteriormente del consumo moderado de alcohol”.
El trabajo analizó datos de casi 560,000 personas en Estados Unidos y Reino Unido, con seguimientos de cuatro y doce años respectivamente. Más del 90% de los participantes reportaron consumir alcohol, y más de 14,500 desarrollaron demencia durante el período de observación. Inicialmente, los datos parecían indicar que los no bebedores y los bebedores empedernidos tenían riesgo más alto de demencia.
“Hubo un riesgo un 41 por ciento más alto de demencia entre los no bebedores y los bebedores empedernidos que tomaban 40 o más bebidas a la semana”, señalaron los investigadores. Sin embargo, al ajustar factores genéticos los resultados cambiaron drásticamente.
“Cualquier nivel de consumo de alcohol aumentaba el riesgo de demencia de una persona una vez que se consideraba la genética relacionada con el consumo de alcohol”, explicaron.
Duplicar el riesgo genético de dependencia alcohólica se asoció con un incremento del 16% en la probabilidad de presentar demencia.
Los investigadores también observaron que quienes desarrollaron demencia tendían a reducir su consumo de alcohol antes del diagnóstico. “El patrón de reducción del consumo de alcohol antes del diagnóstico de demencia observado en nuestro estudio subraya la complejidad de inferir la causalidad a partir de los datos observacionales”, escribieron.
Finalmente, el equipo concluyó que “reducir el consumo de alcohol puede ser una estrategia importante para la prevención de la demencia”. En palabras de los investigadores: “Reducir a la mitad la prevalencia poblacional del trastorno por consumo de alcohol puede reducir los casos de demencia hasta en un 16%”.
