Alfonso Scarano se pondrá al frente de la Orquesta Sinfónica de Yucatán este fin de semana con un programa en el que la suite de “El lago de los cisnes” de Tchaikovski ocupará un lugar especial.
Y es que no se trata de cualquier interpretación, pues en esta ocasión el ballet se tocará sin bailarines, únicamente la música, lo que para el director implica un reto y una oportunidad.
“Cambia mucho, porque cuando está el ballet en escena la música se usa para apoyar a los bailarines, que hacen un esfuerzo físico enorme: caminar, saltar, moverse sin parar. Sin bailarines es diferente porque podemos ser más idiomáticos en el texto de la música”, señaló al Diario.
Sobre si esto le da más libertad como director, fue muy claro en su respuesta: “No, el músico nunca es libre, porque servimos al compositor. Si abres la partitura tienes que hacer lo mejor para cancelarte a ti mismo, estar entre la audiencia y la orquesta y crear las condiciones para que la música de Tchaikovski aparezca”.
No será la primera vez que conduzca la pieza, pues en su amplia trayectoria lo ha hecho en otros escenarios.
Cuando hablamos de “El lago de los cisnes” automáticamente viene a la mente la interpretación dancística, pero el director aseguró que, aun así, sin coreografía, la música de Tchaikovski conserva su fuerza evocativa.

“Esta música es famosa porque sus melodías no pueden ser escritas de otra forma, son muy idiomáticas. Estoy seguro de que, incluso si alguien no conoce el ballet, al escucharlo por primera vez imaginaría escenas, colores, atmósferas, porque la música lo provoca”.
El programa de este fin de semana no se limita a Tchaikovski, puesto que Scarano busca mostrar contrastes claros. “Esto es un concierto normal, naturalmente, pero también es una convocatoria (a elegir director titular) y la orquesta debe juzgar. Diferentes estilos son muy importantes”, subrayó.
Las otras obras a interpretar son las oberturas de “Nabucco” de Giuseppe Verdi y “Egmont” de Ludwig van Beethoven —piezas que abrirán el concierto—, la Danza eslava número 2 de Antonín Dvorák y el Danzón número 2 de Arturo Márquez.
Acerca de su trabajo con la OSY, Scarano no tuvo más que buenos comentarios. “Maravilloso. Me encanta todo, me encantan los músicos, es una orquesta que tiene gran potencial. Son muy felices. Estoy bastante contento”, manifestó.
Al público yucateco lo describió como “participativo”, ya que en el programa anterior pudo sentir la atención y el involucramiento de los asistentes. “Mi impresión fue que el público estaba muy activo escuchando”.
Recordó lo que vivió la semana pasada con el exigente programa que incluyó a Anton Bruckner. “Es muy complicado, es largo y difícil, pero yo quería correr ese riesgo. Quise darles esa experiencia, porque cuando escuchas la música ésta trabaja dentro, en el alma, en el corazón. Nadie sabe cómo lo hace, pero la influencia en la audiencia es completa”.
Aunque ser director no es fácil, insistió en que su trabajo es un asunto de disciplina y responsabilidad.
“Desde que tenía ocho años estudio todos los días. Trabajo, trabajo y después estudio. Cuando no trabajo, estudio. Siempre estudio, cada día. A veces 14 horas, a veces 10, a veces 5, pero básicamente, si quieres mantener un nivel alto, solo hay una cosa: estudiar”.
Esa exigencia la aplica a la orquesta. “Tienes que estar presente, tienes que asumir la responsabilidad frente al compositor. Si la orquesta no toca bien, no es culpa de ellos, es mi culpa”, aseguró.
“Yucatán gasta mucho dinero en los ensayos y conciertos, por eso deben ser perfectos. Los maestros deben ser perfectos y la orquesta debe trabajar fuerte para respetar primero a la música, segundo a sí mismos y tercero a Yucatán”.
Respecto a lo que espera del público este fin de semana, Scarano indicó que solo es que cada quien viva su propia experiencia musical.
“Una expectativa fácil es que tengan su propia experiencia musical con sus propias opiniones. Pero lo más importante es que yo no tengo expectativas, porque primero hago el trabajo para mí mismo, luego para la orquesta y para mis colegas, porque sin la orquesta no podría hacer nada”.
Los boletos para las presentaciones de mañana y el domingo ya están agotados.— Karla Acosta Castillo
Experiencia emocional
Para Alfonso Scarano, lo esencial es que quienes asistan a los conciertos lo hagan dispuestos a dejarse tocar por la música: “Venir al concierto solamente para recibir la música y esperar tener alguna experiencia emocional que los haga sentir fuera de su cuerpo”.
Presentaciones
La primera función tendrá lugar mañana, a las 8 p.m., y la segunda, el domingo al mediodía en el Palacio de la Música.
