Yo sí soy de esa generación que recuerda los viajes con mapas en papel, cuando el GPS no existía. Recuerdo también cuando alguien se equivocaba de ruta y todos en el coche le hacíamos bullying: “¡La regaste!”, “¡pon atención!”. A veces, yo era quien conducía, y me reclamaba con dureza: “¡Bruto, otra vez te equivocaste!”.

Hoy tenemos una app que todos usamos. Y cuando uno se desvía, no pregunta por qué ni lanza juicios. Simplemente dice: “Recalculando”.

¿Seríamos capaces de tratarnos así? ¿De tratar así a los demás?
¿Por qué el maps puede y tú no?

Tan simple que sería solo decir: “Recalculando” —sin adjetivos ni etiquetas.

Esa es mi reflexión esta semana:
En la vida, cuando nos desviamos, también podemos hacer un nuevo plan.
Y decir: Recalculando.

Mi amiga La Coyle dice que cuando trabajamos por algo, siempre tenemos tres rutas:
1. Soltar
2. Recalcular
3. Empujar más

¿Cuándo es momento de soltar?

No siempre nos atrevemos. A veces nos apegamos a decisiones pasadas por miedo.
Pero también sabemos —aunque no lo digamos— cuándo algo ya no tiene sentido. No es malo aferrarse, pero sí es clave estar conscientes de en dónde estamos parados.

Recalcular no es rendirse

Es adaptarse. Es ver nuevas variables, ajustar el rumbo, cambiar el enfoque.
Es convertir el error en experiencia, no en vergüenza.

Recalcular es hacer un nuevo plan, tal vez más sabio, más maduro. A veces necesario. Otras veces, no.

¿Y si el camino es el correcto, pero simplemente difícil?

Ahí toca la tercera opción: empujar más.
A veces sabemos qué hay que hacer… y simplemente no lo estamos haciendo. Nos toca hacerlo, aunque no nos guste.

Personalmente, me ayuda rodearme de gente con quien puedo hablar desde mi parte vulnerable, gente que me haga crecer, que sea objetiva. No agresiva, pero sí directa.

Y tú… ¿qué necesitas hoy?

Mi nombre es Alejandro José Granja Peniche,
y en redes sociales estoy como @ElNetas_.
Opina, comparte, cuéntame:
¿Vas a soltar, recalcular o empujar más?