CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— La lluvia ligera que cayó sobre el Centro Histórico no impidió que decenas de familias se formaran durante horas a las afueras del Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”. Entre paraguas, pancartas y gritos de apoyo, los nombres de los finalistas del concurso “México canta” resonaban una y otra vez. El ambiente era de fiesta, de orgullo y, sobre todo, de esperanza: la de ver nacer nuevas voces para la música mexicana.
Cuando las luces del escenario se encendieron, la energía se desbordó. Con la conducción de Luisa Iglesias, Andrea Núñez y Orlando Abad, la final del certamen se convirtió en una celebración que unió a dos países (México y Estados Unidos) bajo una misma melodía.
El público aplaudía, reía y coreaba cada nota con una intensidad que se sentía en los cimientos del teatro.
La noche no solo fue de competencia: también fue de homenaje. Majo Aguilar apareció en el escenario para recordar por qué la música mexicana sigue siendo alma viva del país. “Estar aquí, en un evento tan importante, es algo que me llena el alma. La música mexicana nos da vida, tiene historia y me alegra que se le dé el peso que merece”, dijo antes de interpretar “Quiero un amor” y “Así fue”.
A lo largo de la velada, Aguilar compartió con los jóvenes artistas un mensaje que sonó a consejo y confesión: “El reto es mantenerse fiel a uno mismo. Si quieres cantar, solo canta. Nacemos perfectos y nos vamos echando a perder cuando dejamos que el miedo o las distracciones nos frenen. Háganlo, sin miedo”.
El concurso binacional reunió a 15 mil jóvenes de ambos lados de la frontera —más de 12 mil de México y casi tres mil de Estados Unidos— con un mismo propósito: transformar la música en un mensaje de paz.
La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Cultura y el Consejo Mexicano de la Música, busca ofrecer nuevas narrativas en las que el arte sustituya la violencia por la esperanza.
Desde Tijuana hasta Dallas, los finalistas llegaron con historias de vida profundamente humanas. Carolina Imperial, por ejemplo, viajó desde Texas para cantar “Perdiendo se gana” y compartir su renacimiento personal: “Perdí absolutamente todo, pero me han restaurado en este regreso a México. A mis paisanos, les digo: no tengan miedo”.
Otros, como Mike León y Brian Muñoz, levantaron la voz por quienes cruzan fronteras buscando un sueño. “Esto es para todos los migrantes”, dijeron antes de interpretar “El sueño americano”.
“Quiero que el mundo vea lo bonito de México, lo que yo veo en México”, dijo emocionada Galia Siurob, quien representó a Tijuana con la canción “De menos a menos”.
El momento más emotivo llegó con la aparición de Intocable, que interpretó “Sueña”, “Soñador eterno” y “Coqueta”. Su participación no solo puso al teatro de pie, sino que también reforzó el sentido social del proyecto.
Entre lágrimas, abrazos y aplausos se anunció a los ganadores: el premio a Mejor Interpretación, votado por el público, fue para Sergio Maya, originario de Hidalgo, con el tema “Quiero soñar”, y el de Mejor Composición, para Carmen María.
Los ganadores firmarán un contrato con una discográfica nacional, transnacional o independiente, y se les producirá un álbum completo de 12 canciones.
Galia Siurob se llevó el premio de los especialistas. “No tengo palabras. Este premio es para mi familia, para mi mamá y mi abuela que ya no están, y para toda la gente de Tijuana que me apoyó. Gracias a los jueces y a ‘México canta’ por creer en mí”, expresó con lágrimas.
La ganadora firmará contrato con una compañía nacional, transnacional o independiente, y se le producirá un álbum con seis canciones.
De un vistazo
De Yucatán
Roger Gregorio Quiñones Esparza, representante de Valladolid, fue uno de los 10 finalistas. Interpretó “La voz del gran pueblo”, que él mismo compuso hace 15 años, y que anteanoche fue tocada con arreglos especiales, realizados por el equipo de producción de “México canta”.



