La música es una revelación mayor que toda la sabiduría y la filosofía —Ludwig van Beethoven
Antes que nada, me quiero disculpar por escribir estos renglones de manera personal. No encontré otra manera de hacerles llegar mi sentir sobre la música.
Soy melómana, lo que significa que soy una persona que siente gran amor por la música, misma que le apasiona escuchar en distintos géneros, desde Cri-Cri, Chico Che o Facundo Cabral hasta Beethoven, Mozart, Bach o Giuseppe Verdi; la música es y ha sido siempre parte esencial de mi vida.
Hoy me referiré a lo que ha sido para mí la música clásica, que significa el conjunto de obras que vienen de una tradición —sobre todo europea—, misma que se desarrolló, más o menos, entre los siglos XVII y XIX. Podría referirse a compositores famosos como Vivaldi y muchos otros que establecieron lo que hoy consideramos el canon clásico. Y entonces llego a la conclusión de que esto nos viene como herencia histórica y cultural.
Por muchos años tuve ayuno educativo en ese sentido, mismo que solucionaba con esporádicas situaciones fuera de mi tierra. Todo ello terminó cuando Domingo Rodríguez Semerena —que ha sido por muchos años promotor cultural— inició lo que ahora tenemos: una orquesta sinfónica.
Posteriormente a ello regresó al terruño Adolfo Patrón Luján, que, también melómano y amigo personal, inició un Patronato de apoyo a dicha orquesta. El resultado de estas gestiones es una magnífica orquesta de la que nos sentimos orgullosos los yucatanenses.
Y como consecuencia, durante casi 21 años —fuera de viaje o enfermedades— he asistido cada viernes a escuchar a esa orquesta que cada vez se supera más, algo que ha sido, para mí, un lento aprendizaje para entender lo que los compositores quieren decir: escuchar a través de ellos el canto de los pájaros, la naturaleza en su dulzura o en su violencia, el mar, el bosque o sea… una descripción que nos hace vibrar la mente y el cuerpo. Esto no es fácil, y para eso se necesita el entrenamiento que he tenido a través de esos 21 años.
Ahora, de manera inédita, la orquesta busca a un nuevo director. Son cuatro los que han respondido a la convocatoria y esos cuatro se han dividido en la dirección de los músicos en dos funciones para cada uno.
Pienso que los integrantes de la Sinfónica son los que tendrán la decisión de quién va a ser su nuevo director. Menudo trabajo, debido a que los cuatro, en mi parecer, son estupendos. Esa selección está a punto de terminar y los amantes de la música clásica esperamos con ansia el resultado. Estoy segura de que todo eso va a redundar en algo positivo para nuestro Estado, que se supone es, entre otros, un referente cultural en México.
