Hoy, 15 de octubre, se celebra a Santa Teresa, doctora de la iglesia
Hoy, 15 de octubre, se celebra a Santa Teresa, doctora de la iglesia

Crecí bajo la mirada serena de Santa Teresa de Jesús, en el Colegio Teresiano, donde sus palabras nos acompañaban cada día.

Desde entonces, su figura ha sido para mí algo más que una santa: una amiga del alma, una maestra de vida, mi confidente y mi guía en los momentos de duda. He leído muchas de sus obras, y siempre encuentro en ellas una frescura sorprendente. Parece que escribe hoy, con la misma claridad, fuerza y ternura con que lo hizo hace más de quinientos años.

Su espiritualidad no es lejana ni complicada: es un camino de confianza, de sencillez, de entrega. En un mundo lleno de prisa y ruido, Santa Teresa nos recuerda que el alma también necesita silencio, humor y paciencia. Hay frases suyas que me acompañan constantemente. Una de ellas, tan sencilla y tan sabia, es “La obediencia es la mejor ciencia”.

Y por supuesto, esa oración que tantas veces he repetido y que sigue siendo un refugio en tiempos difíciles: “Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta”.

En esas palabras está contenida toda una espiritualidad: la de quien aprendió a confiar plenamente, incluso en medio del dolor y la incertidumbre. Teresa no predicó desde la comodidad, sino desde la experiencia, desde la lucha interior por mantenerse fiel a su vocación, por reformar su orden, y sobre todo, por encontrarse con Dios en lo cotidiano.

Su enseñanza es tan profunda como humana. Nos recuerda que la vida espiritual no se vive en las alturas, sino en el corazón, en lo pequeño, en lo de todos los días. Que el alma también necesita humor, descanso y paciencia. Que Dios habita en lo sencillo, en lo verdadero y en lo que se hace con amor.

Hoy, al llegar nuevamente el 15 de octubre, su fiesta, no puedo dejar de recordarla con gratitud. A veces pienso que si el mundo leyera un poco más a Santa Teresa habría menos angustia, menos miedo y más esperanza. Porque ella nos enseña, con una dulzura firme, que todo pasa y que solo el amor permanece. Cinco siglos después, Santa Teresa sigue hablándonos al oído, invitándonos a confiar, a reírnos un poco de nosotros mismos y a seguir caminando con paciencia, fe y alegría. Y sí, como decía ella… “Nada te turbe. Nada te espante. Todo se pasa. Solo Dios basta”.

Abogada y escritora.

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