Veamos cinco afirmaciones derivadas de la perspectiva pesimista que tiene el “feminismo socialista” respecto a la “sexualidad humana” y que han ido pergeñando con el tiempo lo que hoy conocemos como “Ideología de Género”.
Primera. En materia de sexualidad nada hay que sea natural; la evidencia morfológica de los cuerpos genitalmente masculinos y femeninos “es un dato” que puede manejarse de acuerdo a criterios culturales.
Segunda. El matrimonio es una institución opresora, inventada por el varón para esclavizar a la mujer y ponerla a su servicio para que tenga los hijos que él decida.
Tercera. Es falso que lo sexual sea algo dado y definido naturalmente por la genética y la biología y que establezca criterios para distinguir entre lo bueno y lo malo, lo permitido y lo no permitido. Esto se ha utilizado para sexualizar aún más íntimamente a la mujer y mantenerla al servicio del varón.
Cuarta. Marx quería llegar al paraíso comunista; para alcanzarlo hay que suprimir las clases sociales. Las dos clases sociales históricamente enfrentadas son la “mujer y el varón”.
Quinta. Hay que suprimir las estructuras de poder introducidas por el varón en la vida cotidiana: hombre, mujer, matrimonio, maternidad, hijos; sólo suprimiéndolas llegaremos a la verdadera liberación.
Con estas cinco afirmaciones se pasa del “feminismo socialista” (agresivo) al “feminismo de género” (permisivo), el cual promete una sociedad ya no organizada sobre la dualidad “hombre-mujer”, sino en lo que llaman “diversidad afectivo-sexual”, donde cada uno se “autodefine” de acuerdo a cómo se “percibe”.
Continuará…
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