MÉRIDA.- Como cada año desde 1994, el Seminario Menor “San Felipe de Jesús” celebró su Super Kermés, en su edición 2025.

Se trata de un evento que busca la convivencia familiar, mientras contribuye a la formación seminarista de jóvenes llamados a la vocación sacerdotal.

Desde temprano, en una calurosa jornada dio inicio las actividades que formaron parte del itinerario previamente anunciado, en el que destacaron la venta de antojitos, los juegos mecánicos, los shows en la tarima, la música y muchas más actividades para toda la familia.

Menor celebra su tradicional Super Kermés en Mérida

Como informó anteriormente el Diario, el objetivo del encuentro es recaudar fondos para la casa formadora que actualmente cuenta con 66 seminaristas y que año con año cuenta con la participación de más jóvenes llamados por Dios.

En el desarrollo del evento, también se llevaron al cabo actividades eucarísticas como la celebración de la misa, oficiada por el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega, acompañado por el rector del Seminario Menor, el presbítero Ricardo Atoche Enseñat.

La homilía de este domingo se centró en la segunda carta de San Pablo a Timoteo y sobre su mensaje sobre la disposición del apóstol para el sacrificio y la perseverancia en la fe.

En ese sentido, monseñor presentó a San Pablo como ejemplo de humildad y entrega hacia el Señor. Al mismo tiempo, señaló que es importante la humildad en la oración y que esta no tiene distinción alguna en quien la hace, sino más bien en la forma en la que se hace.

La humildad no está en una clase social, sino en el corazón de aquellos que confían siempre en el señor”, subrayó el arzobispo.

Asimismo el prelado citó la parábola del fariseo y el publicano que pertenece a Lucas 18:9-14, donde se compara la forma de orar de ambos, destacando la humildad del publicano que se considera a sí mismo pecador.

Una persona que se conserva pura, que no comete pecados, si tiene humildad, dirá: ‘soy un pecador’. También los santos deben reconocerse pecadores, si no lo hacen ya cayeron del pedestal y ya están por perder la obra buena”.

Terminada la eucaristía, se hizo entrega de reconocimiento a las parroquias que ayudaron y apoyaron el magno evento.

Misa y convivencia familiar en Super Kérmes 2025

La celebración y la diversión continuó a las afuera de la iglesia, en la que cientos de familias disfrutaban de la venta de kibis, tortas de cochinita, lechón y asado, frappes, bolis, helados, rifas, juegos, venta de ropa y de plantas y los torneos de fútbol en los que los pequeños compitieron para llevar su reconocimiento a sus parroquias.

Una de las asistentes al evento fue Rubí Tun Espinoza, quien dijo al Diario que se trataba de la primera vez que venía a la kermes.

Me encantó”, compartió con entusiasmo. Y agregó que fue el ambiente hospitalario y agradable lo que la atrapó y definitivamente eso la traería de vuelta en una próxima edición.

Además, ella cree que es importante el apoyo que se le brinda a los jóvenes que desean predicar la palabra de Dios en un futuro.

Es importante apoyarlos para que puedan lograr sus objetivos y sus metas en la palabra de Dios”.

Vestidos con camisas color verde que en las que se leía “Seminarista” y que los distinguían entre la multitud, los jóvenes aspirantes al sacerdocio, también compartieron con el Diario lo que este evento representa para ellos.

Noel Tec, dijo que este encuentro significó un encuentro con sus hermanos seminaristas, mientras conocía a “los rostros que están detrás de la oración y que sostienen también las vocaciones”.

En este evento también encuentro a Dios en las personas, en todo aquel que apoya al Seminario y está pendiente de la formación de los futuros pastores”.

Para él, es de suma importancia el apoyo de la comunidad, ya que considera que “el servicio del sacerdote es para el pueblo, para la comunidad y no para sí mismo”.

Siempre es conveniente aportar a esta formación, porque cuando el sacerdote acabe el seminario se va a entregar para un pueblo”.

Por su parte, Abraham Cardeña, orgullosamente el primer seminarista de su familia compartió emocionado que “es un encuentro con el Señor, a través de las personas, con cada sonrisa y colaboración que dan —al Seminario—. Para nosotros es un orgullo”.

Su vocación surgió cuando el párroco de su iglesia lo invitó a los procesos, donde forjó una relación con compañeros de su misma edad y pensó en que podría encontrar algo para él en el llamado.

La idea del seminario es formar buenos cristianos que puedan seguir la barca de la iglesia en un futuro”.

La jornada siguió su curso con la coronación de la embajadora de la kermes, música y muchos shows más que con mucho cariño el Seminario Menor preparó para la comunidad.