Once niñas de entre 10 y 12 años demostraron que el arte puede transformar vidas sin importar la edad. A través de la danza contemporánea, han aprendido a confiar en sí mismas, a ser disciplinadas y a encontrar su propio camino en el arte. Su esfuerzo ha sido recompensado con una invitación de la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Infantil “Alas y Raíces” para presentarse en Ciudad de México.
El proyecto con el que viajarán a la capital lleva por título “Cuando el viento aúlla (Danzas para la transformación)”, y tendrá lugar en el Centro Nacional de las Artes, donde ofrecerán tres funciones: dos el primer día de noviembre y una más el domingo 2.
Emocionadas y agradecidas, las participantes expresaron la alegría de formar parte de un proyecto que les ha permitido crecer no solo en la danza, sino también en el ámbito personal y académico. Bajo la guía de la maestra Erika Torres, becaria del Sistema Nacional de Creadores de Arte, las niñas fueron seleccionadas para integrarse en esta experiencia artística que combina disciplina, sensibilidad y reflexión.
La pieza de danza fue concebida y dirigida por Erika Torres, ejecutante, creadora y coreógrafa con una destacada trayectoria. Como parte de su compromiso con el programa de creadores, debe realizar una obra cada año durante tres años, y esta producción surge dentro de ese marco.
Graciella Torres Polanco, directora del área de Danza Contemporánea y coordinadora académica y de desarrollo artístico del Centro Estatal de Bellas Artes (CEBA), explicó que Erika propuso una residencia creativa para dejar una obra reciente a la institución. Tanto ella como el director del CEBA, Renán Guillermo González, aprobaron la iniciativa, que comenzó a desarrollarse en febrero pasado con la participación de las once niñas.
Formación inicial
Erika Torres señaló que el proceso ha sido un experimento creativo, inspirado en su propia experiencia: comenzó a estudiar coreografía a los 13 años y se preguntó qué ocurriría si esa formación se iniciara a los 10. Su objetivo fue diseñar una educación artística formal que fomentara el pensamiento reflexivo de las alumnas.
Durante los meses de trabajo, las alumnas estudiaron los conceptos detrás de la obra y aprendieron a entender la danza como un lenguaje, desarrollando su capacidad para crear además de interpretar. También exploraron temas de filosofía, matemáticas —incluidos los conceptos de Fibonacci—, ciencias naturales y análisis del espacio, con el fin de integrar distintas disciplinas al proceso creativo.
“El resultado ha sido bellísimo”, afirmó la maestra Torres. “No tratamos a las niñas con condescendencia, sino que construimos juntas un ritual de paso que las prepara para la vida, no solo para el arte”.
El propósito de la obra, explicó la creadora, es fortalecer la dignidad, la seguridad y la conciencia personal de las niñas, ofreciendo un camino de autoconocimiento y transformación.
Por su parte, Tania Linares Collí, maestra de las alumnas y asistente de dirección, destacó el carácter colaborativo y exitoso del proyecto. La pieza se estrenó el 28 de junio en el CEBA, con posteriores presentaciones en el Cecuny y La Ibérica, con el propósito de llegar a distintos públicos.
El grupo también participó en el evento “Original Yucatán”, donde su actuación fue atestiguada por representantes de la Secretaría de Cultura federal, lo que derivó en la invitación para presentarse en Ciudad de México.
Las funciones se llevarán al cabo el 1 de noviembre en el Centro Cultural España, a las 12 horas, y en el auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes, a las 17 horas. La tercera función será el 2 de noviembre, en la Plaza de la Danza del mismo recinto, a las 13 horas.
Durante el anuncio del viaje, Graciella Torres, Renán Guillermo y José Avilés Marín, subdirector del CEBA, elogiaron el talento de las niñas, quienes ofrecieron una breve demostración de su trabajo.
Las pequeñas ejecutantes partirán este viernes a la capital, entusiasmadas por la experiencia que consideran única y enriquecedora. Reconocen que no todas las niñas de su edad tienen la oportunidad de vivir algo semejante, por lo que se sienten orgullosas, agradecidas y felices por lo aprendido en este proceso.
Integran el proyecto Marjorie Arango Cuytún, Evolet Rivero Pérez, Valentina Mena Ayuso, María Valentina Gómez Pech, Constanza Camila Díaz Mézquita, Sofía Pulido Pérez, Marcela Rodríguez Balam, Gisell Alcocer Trejo, Ana Daniela Couoh Cano, Yael González Vega y Karime Trejo López.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Beneficios
La danza contemporánea impulsa creatividad, pensamiento crítico y transformación personal desde edades tempranas.
Desarrollo integral
El aprendizaje artístico fomenta disciplina, autoconocimiento y expresión libre, contribuyendo al desarrollo integral de niñas y jóvenes. Además, el movimiento consciente enseña empatía, colaboración y resiliencia, valores esenciales para la vida dentro y fuera del escenario.
