El Museo Casa Montejo abrió ayer sus puertas para recibir dos nuevas exposiciones. Una está dedicada al arte popular oaxaqueño: “Día y noche: la magia del arte popular de Oaxaca” y reúne obras de los maestros Remigio Mestas Revilla, Jacobo y María Ángeles (Jacobo Ángeles Ojeda y María Mendoza Méndez), y Carlomagno Pedro Martínez.
La otra es una muestra educativa sobre el maíz.
“Día y noche” ha recorrido varias partes del país y esta vez llegó a Mérida para compartir el arte y los conocimientos de Oaxaca, mientras fomenta el diálogo entre culturas y el orgullo por la identidad indígena. “Lo que nos trajo a Mérida es compartir con Yucatán y con la Península el arte y el saber de los conocimientos ancestrales. Queremos mostrarle a la gente de la Península que vamos en el camino al orgullo nacional, que se sientan orgullosos de la identidad de nuestros pueblos originarios”, explicó Remigio Mestas.
Para él, el hilo conductor es la urdimbre y la trama, “el tejido que se ve en las comunidades originarias del estado de Oaxaca”.
La colección, que nació en 1988, combina técnicas tradicionales con una historia personal que llevó a Mestas a recorrer la antigua Ruta de la Seda en Asia. De ese viaje surgió la inspiración para crear las piezas en blanco y negro. “En México es el día y la noche, el Sol y la Luna, la vida y la muerte. De ahí nace esta colección de 16 comunidades y 32 piezas”.
Sus textiles combinan seda de Tailandia y algodón egipcio y sus colores reflejan la dualidad que da nombre a la exposición.
Carlomagno Pedro Martínez, maestro del barro negro, participa a su vez con 30 obras, y el matrimonio formado por Jacobo y María Ángeles, reconocidos por sus figuras talladas en madera, con ocho piezas.
Carlomagno compartió que su técnica “data de más de 2,500 años de antigüedad” y se ha transmitido de generación en generación en su pueblo zapoteca de San Bartolo Coyotepec. “Aprendí a trabajar el barro a los cuatro años. Es una técnica ancestral que se mantiene viva por la herencia y el amor al oficio”, dijo.
Su método consiste en cocer las piezas a flor de tierra durante siete horas a fuego lento, utilizando reducción de oxígeno para lograr el negro característico, y luego se pulen con piedras de cuarzo o carrizo, decorando con pastillaje y texturas hechas con materiales como alambre o plumines. Inspiradas en gran medida en la mitología zapoteca, la vida y la muerte, sus piezas reproducen figuras, silbatos y esculturas que cuentan las leyendas de su región.
Por su parte, María y Jacobo explicaron que sus obras fueron realizadas con madera de higo, “un árbol muerto al que le dimos vida nuevamente en estas máscaras”.
Cada pieza representa la dualidad. “La Luna, el Sol, el nacer y el morir”, declaró Jacobo.
Las ocho máscaras y tonas que forman parte de su trabajo incorporan elementos prehispánicos y reflejan la filosofía del equilibrio y la comunidad de su taller, que integra a 19 pueblos trabajando en sintonía.
La exposición paralela, “El maíz, identidad y cultura para niños”, fue presentada por Cristina Montero, promotora cultural y autora de literatura infantil. Tomando como referencia su libro “La niña con los cabellos de elote”, busca enseñar a infancias y familias sobre el valor del maíz como alimento y símbolo de identidad.
“Todos sabemos del maíz, pero muy pocos conocen que tenemos 60 razas con sus variedades, y que México es su centro de origen”, explicó Montero.
A través de ilustraciones y piezas reales, los visitantes podrán aprender sobre la nixtamalización, el sistema de la milpa y las diferentes razas que se cultivan en México. “El maíz es el alma de nuestro país”, concluyó.
Ambas exposiciones permanecerán abiertas hasta finales de marzo de 2026, con recorridos guiados y actividades para toda la familia.
Las muestras se inauguraron ayer a las 8 de la noche, en el interior del museo, con la presencia de los artesanos y de familiares de los participantes. Las visitas guiadas al museo son de martes a sábado en tres horarios: 11 a.m. y 1 y 5 p.m. Los domingos, a las 11 a.m. y 1 p.m. El servicio es gratuito. El horario habitual del Museo es de martes a sábado de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Y domingos de 10 de la mañana a 2 de la tarde. Acceso libre.— Karla Acosta



