NUEVA YORK (HealthDay News).— Mudarse de la ciudad natal puede ser una experiencia agridulce, ya que las personas dejan atrás las comodidades familiares para empezar de nuevo. También podría ser una señal de una mejor salud futura, según un estudio reciente.
En la investigación hecha en Estados Unidos se halló que las personas que migran dentro del país tienen una salud significativamente mejor que las que permanecen en su estado de nacimiento, informaron los investigadores en el “Journal of Ethnic and Minority Studies”.
Quienes se quedaron en casa eran más propensas a quedar discapacitadas en la tercera edad, con un riesgo más alto de problemas de visión y audición, deterioro cognitivo, limitaciones en las actividades diarias y debilidades físicas, entre ellas dificultades para caminar o para subir escaleras, encontraron los investigadores.
“Los adultos mayores que permanecieron en su estado de nacimiento tenían hasta 22% más de probabilidades de discapacidad que los migrantes internos”, señaló la investigadora principal, Katherine Ahlin, graduada de la Facultad de Trabajo Social Factor-Inwentash de la Universidad de Toronto.
“Este estudio proporciona la primera evidencia a gran escala de que la migración interna en Estados Unidos se vincula con una mejor salud en la vejez”, añadió.
Los expertos analizaron 10 años de datos recopilados sobre 5.4 millones de adultos mayores en Estados Unidos y compararon la discapacidad entre las personas que permanecieron en sus estados de origen con las personas que se mudaron.
Los resultados mostraron que quienes abandonaron su estado de origen tenían mejor salud y menos discapacidad. Los científicos sospechaban que la educación jugaría un papel. Sin embargo, tener en cuenta los niveles de educación de las personas redujo sustancialmente, pero no eliminó, la ventaja de salud observada.
“El logro educativo parece desempeñar un doble papel: aumenta la probabilidad de migración y ofrece protección contra la discapacidad”, aseguró la investigadora Alyssa McAlpine.
“Sin embargo, los migrantes internos se mantuvieron más saludables incluso cuando ajustamos la educación, lo que sugiere que otros factores como la autoselección también están en juego”.
En otras palabras, las personas más sanas podrían optar por migrar, mientras que las que están menos sanas podrían quedarse porque mudarse sería demasiado agotador, explicaron.
Las personas menos sanas también optarían por regresar a sus estados de origen.
Inmigrantes del extranjero tenían probabilidades aún más bajas de discapacidad que estadounidenses, con 7% y 33% menos de cuatro tipos de discapacidades: problemas de audición, visión y de movilidad, y deterioro cognitivo.
“Esta ventaja de salud más fuerte entre los inmigrantes apunta a un proceso de selección más intenso en el que los individuos malsanos tienen menos probabilidades de superar los múltiples desafíos de la migración internacional”, apuntó la investigadora principal Esme Fuller-Thomson, directora del Instituto para el Curso de la Vida y el Envejecimiento de la Universidad de Toronto.
“Es probable que las barreras como el costo, la distancia y las políticas de inmigración refuercen este efecto de selección”.
En general, los resultados sugieren que moverse entre estados podría indicar la resiliencia de una persona y su deseo de oportunidades.
