La patrimonialización puede entenderse como el proceso mediante el cual patrimonio, mercado y consumo se articulan para generar vínculos y relaciones. Desde esa perspectiva, resulta comprensible cómo los rituales mortuorios locales han sido adaptados políticamente a un discurso de identidad sobre lo mexicano.
La muerte, en la tradición popular del país, tiene distintas formas de ser honrada y comprendida. Celebraciones como el Hanal Pixán, el Día de Muertos en Janitzio y el festival realizado en el cementerio de Pomuch —donde se limpian los huesos de los difuntos— se han convertido en un patrimonio cultural que trasciende la fe y las creencias, y que proyecta al mundo una forma singular de relación entre vivos y muertos, otorgando a cada región del país una identidad propia.
Ese es el eje del artículo “Entre festivales y huesos. La politización de los rituales mortuorios en México”, elaborado por la doctora María Fernanda Apipilhuasco Miranda y publicado en el volumen 20, correspondiente al semestre julio-diciembre de 2025, de la revista “Península”, editada por el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis) de la UNAM.
Es un trabajo extenso y detallado, producto de una investigación desarrollada entre septiembre de 2022 y octubre de 2024. En él, la especialista analiza la politización de los rituales mortuorios en México a partir del estudio etnográfico de la limpieza de huesos en Pomuch, Campeche, y su relación con la patrimonialización y la divulgación masiva que ha generado el Festival de Día de Muertos “Pomuch para el mundo”.
El objetivo central del texto académico es explicar cómo se articulan las relaciones entre la patrimonialización como proceso —entendida en su vínculo con patrimonio, mercado y consumo— y los rituales mortuorios locales, los cuales se han ajustado políticamente, desde el período posrevolucionario, a un discurso e identidad nacional que enmarca “lo mexicano”.
En su análisis, la autora examina la definición y alcances de la patrimonialización, así como su relación con un proyecto de nación en lo referente a actitudes y prácticas mortuorias. También aborda la historia, actores y conflictos del festival; la Declaratoria Patrimonial de la limpieza de huesos, y el impacto que dicho festival ha tenido en la relación de los habitantes de Pomuch con sus difuntos.
En entrevista con Diario de Yucatán, la doctora Apipilhuasco Miranda recordó que, en el caso de Pomuch, existen particularidades que explican la relevancia del ritual. Aunque la limpieza de restos óseos no es una práctica exclusiva del lugar —pues también aparece en pequeñas comunidades de Yucatán y otras zonas de Campeche—, la localidad trascendió por factores como su cercanía con el antiguo Camino Real que conectaba Mérida con Campeche, así como por contar con un cementerio vasto, visible y de fácil acceso. Estas condiciones permitieron que el ritual se diera a conocer ampliamente.
La investigadora destacó que medios de comunicación, autoridades, agrupaciones civiles, académicos y los propios habitantes de Pomuch desempeñaron un papel clave en su divulgación. Con el tiempo, la patrimonialización del ritual se consolidó como un signo de identidad, abriéndose también a un uso político que buscó reforzar ese sentimiento comunitario.
La especialista señaló que este fenómeno se repite en otras expresiones mortuorias del país. Sucede en Janitzio, en el Hanal Pixán de la península de Yucatán, en el Día de Muertos del centro del país e incluso en manifestaciones más recientes, como el desfile capitalino inspirado en la secuencia inicial de la película “Spectre”, de la saga de James Bond, estrenada en 2015. Dicho desfile no existía previamente, fue retomado por las autoridades tras la película y adquirió gran popularidad.
En Pomuch, un grupo local denominado “Maya Kin”, encabezado por Carlos Ucán, ha sido fundamental en los procesos de patrimonialización y politización del ritual. Según la investigadora, esto no implica necesariamente un riesgo, siempre que el ritual se mantenga respetado y se evite convertirlo en una forma de turismo basado en el morbo. Lo esencial —subrayó la doctora— es preservar aquello que da identidad y evitar su distorsión.
María Fernanda Apipilhuasco Miranda es maestra y doctora en Antropología Social por El Colegio de Michoacán y licenciada en Sociología por la UNAM. Ha realizado investigaciones en Janitzio, Michoacán; La Paz, Bolivia, y Pomuch, Campeche. Sus líneas de estudio abarcan sociología y antropología de la religión, mito, antropología de la muerte, indigeneidad, patrimonialización y ontologías de los Andes centrales. Realizó una estancia posdoctoral en el Cephcis-UNAM, dedicada a las relaciones entre vivos y muertos en contextos patrimoniales, y actualmente desarrolla una estancia posdoctoral en el Ciesas-Peninsular, donde compara procesos de patrimonialización de rituales mortuorios entre México y Bolivia. Es también profesora de asignatura en la ENES-Mérida (UNAM).— Emanuel Rincón Becerra
De un vistazo
Otras expresiones
De la misma forma que sucede en Pomuch, la patrimonialización se repite en otras expresiones mortuorias del país: sucede en Janitzio, en el Hanal Pixán de la península de Yucatán y en el Día de Muertos del centro del país e incluso en manifestaciones más recientes, como el desfile de catrinas capitalino inspirado en la secuencia inicial de la película “Spectre”, de la saga James Bond, estrenada en 2015. Dicho desfile no existía previamente, fue retomado por las autoridades tras la película y adquirió gran popularidad.



