En la tercera edad, las personas atraviesan por cambios físicos, emocionales y sociales que requieren adaptación constante. Y esto deben tenerlo en cuenta los jóvenes que buscan el apoyo de sus padres o abuelos para que cuiden de sus pequeños hijos mientras están trabajando o cumpliendo algún compromiso social.
La psicóloga clínica Christabel Osorno Cervera, especialista en adultos, familias y parejas, recuerda que las personas mayores de 60 años no tienen el mismo nivel de respuesta ni las mismas aptitudes físicas que cuando les tocó crecer a sus hijos, por lo que antes de delegarles el cuidado de los nietos se deben considerar las limitaciones naturales que ahora tienen sus cuerpos.
“Las personas de la tercera edad se enfrentan a muchos retos y cambios que a veces la gente no toma en cuenta. No se puede esperar que su respuesta sea igual a la de un adulto joven o de mediana edad”, advierte.
Osorno Cervera indica que las prioridades de las personas cambian conforme avanza su ciclo de vida. “Cuando eres padre, tu prioridad son tus hijos; pero cuando llegas a la tercera edad, la prioridad vuelves a ser tú”, explica.
Por esa razón, insiste, los abuelos deben ejercer su papel como tales, no asumir nuevamente el de padres.
La psicóloga añade que, aunque los abuelos suelen apoyar en el cuidado de los menores —en especial cuando los padres trabajan largas jornadas—, la responsabilidad de garantizar la seguridad de los niños siempre recae en los padres.
“Cuando los hijos quedan a cargo de los abuelos, son los papás quienes deben procurar la seguridad. Tienen que asegurarse de que los abuelos sepan usar el teléfono, tengan saldo, cuenten con los números de emergencia y dispongan de los alimentos necesarios”, puntualiza.
Agrega que también es importante que los niños comprendan con quién se quedarán y qué deben hacer en caso de una emergencia, de acuerdo con su edad y nivel de comprensión. En el caso de los bebés, la atención requerida es mucho mayor, lo que puede ser difícil cubrir para adultos mayores con rutinas establecidas o condiciones físicas limitadas.
La ley no obliga a cuidar nietos
Osorno Cervera recalca que el cuidado de los nietos no es un deber legal ni una obligación moral impuesta para los abuelos.
“Legalmente, no existe ninguna disposición que obligue a los abuelos a cuidar a sus nietos. Algunos lo asumen como un deber moral o familiar, pero es una decisión personal”, enfatiza.
Afirma que cuando los abuelos sienten que el cuidado de los nietos es una carga o una imposición puede disminuir la calidad del cuidado y afectar su bienestar emocional.
“Si lo hacen por obligación, puede haber un deterioro en el nivel de atención y también un impacto emocional. En cambio, si lo asumen con gusto y entendimiento de sus límites, la experiencia puede ser positiva y fortalecer los lazos familiares”, asegura.
De acuerdo con la psicóloga clínica, el cuidado de los nietos puede tener efectos distintos dependiendo del contexto familiar. En algunos casos, permite a los adultos mayores adaptarse mejor a la jubilación del trabajo, al ofrecerles una rutina y sentido de propósito; pero en otros puede generar frustración si altera sus actividades o tiempo personal.
“No todos los abuelos disfrutan o desean cuidar a los nietos todo el tiempo. Eso no significa que no los quieran. Una cosa es una visita familiar y otra es el cuidado cotidiano, que implica responsabilidad y atención constante”, explica.
En ese sentido, se refiere al caso ocurrido en septiembre pasado en Tixmehuac, donde una niña de cuatro años falleció asfixiada al intentar salir por una ventana mientras estaba bajo el cuidado de sus abuelos. La psicóloga reitera que la responsabilidad legal de los actos de los menores recae en los padres, que conservan la custodia y la patria potestad, aun cuando los pequeños están bajo la vigilancia de otros.
“En ese caso, los padres delegaron la responsabilidad del cuidado a los abuelos, pero la obligación legal sigue siendo de los tutores, que son los padres. Los abuelos no tienen una obligación legal de responder ante este tipo de situaciones”, indica.
Osorno Cervera enfatiza la importancia de no romantizar el papel de los abuelos ni asumir que pueden reemplazar el papel de los padres. “Los abuelos pueden brindar apoyo, cariño y acompañamiento, pero su prioridad, en esta etapa, debe ser su propio bienestar”, concluye.
