• Abraham Gutiérrez Farah, hermanos Julián Solís Pasos y Alfonso Junior Chiquini Méndez, Joss Molina, hermano Manuel Franco Jauregui, Jorge Antonio Lechuga Núñez, hermano Roberto Aldrete Padilla y Josué Israel Quintal Gurubel posan al finalizar el conversatorio, ayer en la mañana
  • Sobre estas líneas, autoridades y alumnado posan juntos para la foto del recuerdo; a la izquierda, la participación de los estudiantes

En el marco del 65o. aniversario del Centro Universitario Montejo (CUM), la comunidad de secundaria y preparatoria participó ayer en una jornada de emociones, reflexiones y encuentros significativos durante el conversatorio titulado “Enciende tu vida”.

La actividad tuvo como protagonistas a dos distinguidos exalumnos maristas: los hermanos Alfonso Junior Chiquini Méndez, radicado en Mexicali; y Julián Solís Pasos, residente en Tepic. Ambos regresaron con emoción a la institución que los formó para compartir la chispa que acompaña su vocación y servicio.

El encuentro fue conducido por dos exalumnos que hoy se desempeñan como comunicadores profesionales: Joss Molina y Abraham Gutiérrez Farah. Su desenvoltura, entusiasmo y afecto por el CUM generaron un ambiente de confianza que facilitó una conversación cercana, dinámica y honesta con los estudiantes.

La inauguración estuvo a cargo del director del CUM, Mtro. Josué Israel Quintal Gurubel, quien recordó que la institución celebra este año 65 años de misión educativa formando “buenos cristianos y virtuosos ciudadanos”. Enfatizó la presencia de los hermanos invitados y exhortó a los estudiantes a aprovechar el espacio de diálogo. “Este es un diálogo fraterno; pregunten, participen y llévense algo que encienda su vida”.

Los invitados

Los moderadores iniciaron compartiendo parte de su propia trayectoria como exalumnos y posteriormente presentaron a los hermanos ante un auditorio que los recibió con cálidos aplausos.

El Hno. Julián Solís, generación 2007, fue presentado como un joven activo en misiones y actividades apostólicas. El Hno. Alfonso Junior Chiquini, generación 1998, cuenta con experiencia docente y directiva en diversas regiones del país, y actualmente se desempeña como coordinador académico en Mexicali.

Para romper el hielo, comenzó la dinámica de “los cerillos”: cada hermano debía encender un fósforo y, antes de que se apagara, compartir aquello que “enciende su vida”. El Hno. Chiquini habló del privilegio de servir y del cariño que recibe de sus alumnos, mientras que el Hno. Solís explicó que su chispa nace de los encuentros cotidianos que enseñan, retan y permiten crecer aun en circunstancias difíciles. Ambos coincidieron en que cada persona puede ser una luz para otros.

A partir de este ejercicio, la conversación tomó un tono íntimo y humano. Al preguntarles por la palabra que los motiva cada día, el Hno. Julián eligió “consejo”, como recordatorio de vivir cada día con plenitud y ofrecer a otros la escucha que uno mismo requiere. El Hno. Chiquini compartió que cada mañana tararea la frase “Yes, Jesus Loves Me”, expresión de la fe que sostiene su identidad.

Cuando se les pidió describir su vida en una palabra, el Hno. Solís respondió “camino”, evocando las etapas escolares y metas imaginadas. El Hno. Chiquini eligió “agradecimiento”, en honor a quienes marcaron su formación, entre ellos los hermanos Roberto Aldrete Padilla y Manuel Franco.

Los recuerdos de su época estudiantil generaron especial conexión con el público. El hno. Solís admitió entre risas que no destacaba en matemáticas, química o física, pero encontró su vocación en el servicio y la pastoral. El hno. Chiquini revivió con detalle las misiones, el grupo Gama y las “horas santas” con el capellán del colegio, donde entre oración y pizza descubrió su camino vocacional.

Diálogo con estudiantes

Los alumnos participaron con haciendo preguntas. La presidenta de la Sociedad de Alumnos de Preparatoria cuestionó: “¿Qué hago cuando no tengo claridad sobre mi optimismo o sobre quién soy realmente?”. Las respuestas fueron recibidas con silencio atento. Los hermanos recomendaron mantener la calma, evitar el aislamiento y buscar apoyo en alguien de confianza. “A veces una voz externa te da luz donde tú ves pura sombra”, señaló el Hno. Chiquini. El Hno. Solís añadió: “Aunque no lo parezca, sí tienes una base de quién eres: está en lo que te da paz”.

El presidente de la Sociedad de Alumnos de Secundaria planteó: “Si tengo un sueño, ¿cómo sé si vale la pena o es solo una ilusión?”. El Hno. Solís respondió desde su experiencia vocacional: “La paz interior es señal. Cuando decidí ser hermano, toda mi maraña interna desapareció”. El hno. Chiquini complementó indicando que los sueños a veces se cumplen de formas inesperadas: “Yo quería estudiar comunicación, no pude… y hoy termino siendo el encargado de comunicaciones en muchos lugares”.

Los moderadores compartieron también momentos decisivos de su vida. Abraham mencionó cómo superó la pena para lanzarse a escenarios que antes le intimidaban. Joss Molina recordó que exploró teatro, música e incluso la vida marista, subrayando que la vocación no es una estructura rígida, sino un camino que se construye al intentar cosas nuevas.

En el cierre, los hermanos compartieron el consejo que hubieran querido recibir en su juventud. El Hno. Solís afirmó: “Escucha las voces que te animan; lo dicen porque creen en ti”. El Hno. Chiquini agregó: “Inténtalo. No sabes qué va a encender tu vida. Si no funciona, prueba otra cosa”.

Los moderadores concluyeron con una reflexión sobre los “no” que suelen frenar los sueños, recordando el caso de una exalumna del CUM que deseaba ser piloto pese a reprobar matemáticas, química y física. “Durante años le dijeron ‘tú no puedes’… Hoy es copiloto en Aeroméxico”. El auditorio respondió con un fuerte aplauso.

Al finalizar, se entregaron reconocimientos a los participantes en una ceremonia encabezada por el director Josué Israel Quintal Gurubel, quien convocó a tres autoridades maristas: hermanos Roberto Aldrete Padilla, asesor del Consejo Directivo; Manuel Franco Jauregui, director de la Fundación Marista en la Tarahumara, Chihuahua; y Jorge Antonio Lechuga Núñez, presidente del comité organizador del 65o. aniversario. Cada uno felicitó a los Hermanos, moderadores y representantes estudiantiles por un encuentro que, sin duda, encendió nuevamente el espíritu marista del CUM.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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