Cuatro exalumnos de la Universidad Iberoamericana fueron distinguidos antenoche con el Premio Henequenes 2025, otorgado por la Asociación de Egresados Ibero Yucatán a quienes han destacado por su trayectoria profesional y por la realización de labores altruistas.
La ceremonia tuvo lugar en la Casa de España y fue presidida por Javier Renán García Maldonado, presidente de la asociación. En el evento también se entregaron, por primera vez, las medallas Ignacio de Loyola, dirigidas a exalumnos con 50 años o más de haber egresado.
En su mensaje, García Maldonado compartió una leyenda maya que habla de hombres y mujeres predestinados a servir a los demás y que por ello nacían con un aura especial que los impulsaba a cumplir los objetivos de quienes los rodeaban. Señaló que esa vocación se refleja en los galardonados de este año.
“Hoy, la Asociación de Egresados de la Universidad Iberoamericana, Capítulo Yucatán, tiene el gusto de reconocer a cuatro pilares de nuestra sociedad, quienes, por sus características de servicio a la comunidad y su trayectoria profesional, son distinguidos con este premio”, expresó.
El presidente también recordó que el galardón, tallado en piedra macedonia por artesanos de Dzityá, toma como símbolo al henequén, planta emblemática cuya fibra impulsó el crecimiento industrial, económico y cultural de Yucatán. “El oro verde, como se le llegó a considerar, permitió colocar a nuestro estado en un plano nacional e internacional, logrando un crecimiento que sentó las bases de lo que hoy tenemos”, añadió.
Tras su intervención se procedió a la entrega de los reconocimientos a Armando Rodríguez Garza (Ingeniería Mecánica y Eléctrica), Guillermo Patrón Noceti (Ciencias Políticas y Administración Pública), Josefina Álvarez Certucha (Maestría en Psicología Clínica) y Marisa Pérez Domínguez (Doctorado en Historia).
Patrón Noceti expresó que recibir el reconocimiento es un honor que le llena de gratitud hacia su paso por la Universidad Iberoamericana. Recordó el cambio radical que representó para él trasladarse a Ciudad de México para continuar su formación, y destacó que la institución fue “una verdadera escuela de vida”.
Por su parte, Josefina Álvarez compartió que al recibir la noticia de su distinción pensó que se trataba de un error. Agradeció el reconocimiento y recordó su primer acercamiento con la Compañía de Jesús durante su educación secundaria en Ciudad de México. Aunque estudió la licenciatura en otra institución, regresó a la Ibero para cursar su maestría.
Armando Rodríguez rememoró su llegada a Ciudad de México y el trayecto que debía recorrer para llegar a la universidad. Relató que, gracias al logotipo de la escuela impreso en uno de sus cuadernos, con frecuencia encontraba a algún alumno que le ofrecía “raid”, evitando así caminar toda la ruta.
La última en recibir el reconocimiento fue la doctora Marisa Pérez, quien manifestó sentirse muy halagada. Recordó con aprecio sus años en la institución, particularmente el tiempo que pasó en la sala de lectura, donde conoció a grandes amigos y profesores. También evocó que, durante sus años de estudiante, la universidad recibió el archivo del general Francisco Lemos, cuya catalogación inició su generación.
Creado en 2016, el Premio Henequenes reconoce a egresados de licenciatura, maestría o doctorado que han destacado en su trayectoria profesional y que han mostrado compromiso con sectores vulnerables.
Al finalizar la entrega de los premios Henequenes, se otorgaron las medallas Ignacio de Loyola a Fanny Teresa Amaro Tapia, Francisco Javier Otero Rejón, Dulce María Sauri Riancho, Felipe Ahumada Vasconcelos y José Luis Sierra Villarreal. Las preseas fueron entregadas por el padre jesuita Enrique Carrasco Alcántara.— IVÁN CANUL EK




