Escena de "No me sigas" (2025), dirigida por Ximena García Lecuona y Eduardo Lecuona
Escena de "No me sigas" (2025), dirigida por Ximena García Lecuona y Eduardo Lecuona

En la taquilla nacional el cine mexicano demuestra su tenacidad y capacidad de innovar, defendiendo su espacio en la cartelera. A pesar de competir contra producciones globales y sus presupuestos multimillonarios, nuestras películas empiezan a conectar con los espectadores y exhiben la oportunidad creativa que podría tener nuestra industria.

Por encima, los números de la taquilla podrían contar “historias de terror”. En comparación con los años gloriosos antes de la pandemia, la recuperación en las salas sigue siendo un reto. Mientras que en 2019 los mexicanos compramos cerca de 350 millones de boletos, este 2025 cerraremos con cifras más cercanas a los 217 millones.

Sin embargo, el conteo de butacas no es tan importante si miramos más a fondo el cine nacional. Lo que estamos viviendo no es un retroceso, sino una evolución brillante y necesaria.

¿Como por..? Porque la capacidad creativa, técnica y logística de nuestros cineastas está en su mejor momento histórico. Nunca antes habíamos tenido tantos equipos filmando, tantas historias escribiéndose y sets activos. La “industria de ideas mexicana” se reinventó y también se aceleró.

Hace unos años era monotonía, ahora vemos películas como “Soy Frankelda” (Cinema Fantasma) , stop-motion que compite visualmente con los gigantes de Hollywood, probando la capacidad de nuestros animadores.

Tormento” de Olallo Rubio o “No me sigas” (dirigida por Ximena García Leucona y Eduardo Leucona) confirman que México es una potencia natural para el cine de género, proponiendo terror psicológico complejo, más allá del susto con gritos y rechinido de puertas. O también “Las mutaciones“, con Tony Dalton, con una narrativa que equilibra risa y reflexión.

Olvidemos el 2019. El cine mexicano de 2025 es más diverso, más abundante y más respetado que el de hace seis años. 

Contra todo pronóstico el cine mexicano elige vivir. Así que la próxima vez que veas un título mexicano compra tu boleto, seguro te llevarás una nueva y grata sorpresa.

*Jonathan Hellwig, delegado en Yucatán de Canacine.