CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Uno de los cuerpos celestes más fascinantes de los últimos años es el cometa 3I/ATLAS. Su atractivo reside no solo en su brillo o trayectoria, sino también en su naturaleza: se trata de un visitante interestelar, un viajero de fuera del Sistema Solar y que no está gravitacionalmente ligado al Sol.
Es apenas el tercer objeto de este tipo detectado por la ciencia, después de Oumuamua y 2I/Borisov.
Este mes, el cometa alcanzará su punto más cercano a nuestro planeta. De acuerdo con la NASA, esto ocurrirá el próximo viernes 19, cuando se encontrará a 1.8 unidades astronómicas de distancia, lo que equivale a 270 millones de kilómetros.
Esa distancia es enorme incluso a escala astronómica, así que su paso “cercano” a la Tierra no representa ningún riesgo para la humanidad. Su relevancia es únicamente científica.
A pesar del entusiasmo que genera la posibilidad de observar un visitante interestelar, la NASA aclaró que 3I/ATLAS no alcanzará un brillo suficiente para ser detectado a simple vista.
Su luminosidad será muy débil para la observación directa. No obstante, quienes cuenten con telescopios de tamaño moderado podrán seguir su recorrido en los días cercanos a su máximo acercamiento al planeta.
A finales de octubre pasado, 3I/ATLAS atravesó su perihelio, el punto de su órbita más cercano al Sol. La intensa radiación y el calor solar ocasionaron que su núcleo helado liberara gases y polvo, lo que dio origen a una cauda luminosa.
Telescopios tanto espaciales como terrestres han capturado este fenómeno en detalle, lo que ha permitido a los astrónomos estudiar la distribución del polvo y los gases expulsados; la evolución de las caudas, propiedades del núcleo y la interacción con el viento solar.
