“¿Estamos siendo felices?” fue la pregunta que el cantante y líder de la banda El Tri, Alex Lora, repitió una y otra vez durante el concierto que ofreció la noche del sábado, un evento cargado de energía, nostalgia y reflexión, y realizado a beneficio de Casa Otoch.
Cerca de las 8:30 de la noche, sin preámbulos ni presentaciones extensas, la banda mexicana El Tri subió al escenario portando sus característicos atuendos rocanroleros. Predominaron los tonos negros, acompañados de algunos detalles dorados que resaltaban bajo las luces del escenario.
Desde el primer momento, los músicos se adueñaron del espacio y desataron la euforia del público presente, quienes minutos antes se encontraban rechiflando, a manera de presión, para que el concierto diera inicio.
Desde su aparición, el público mantuvo la energía en lo más alto, coreando cada canción y respondiendo a cada gesto de la banda.
Esta conexión constante fue algo que Alex Lora disfrutó visiblemente en todo momento. Con su característica chamarra de mezclilla decorada con la imagen de la Virgen de Guadalupe, un pantalón negro con franjas rojas y una gorra de plato con pedrería, el vocalista se mostró cercano, auténtico y entregado, manteniendo una interacción permanente con los asistentes, a quienes dirigía palabras, preguntas y mensajes entre canción y canción.
Uno de los momentos más llamativos de la noche fue la participación de “Toño el Danzante”, quien salió al escenario caracterizado como azteca, luciendo un penacho de gran tamaño, taparrabos y caracoles en las piernas.
Portando la bandera de México, acompañó a Alex Lora en un acto cargado de simbolismo, culminando con la interpretación del Himno Nacional, un instante que fue recibido con respeto y emoción por el público.
Los fans de la banda llegaron con tiempo de anticipación para asegurar su lugar y disfrutar del concierto desde los mejores puntos. La mayoría vistió atuendos en color negro, playeras con leyendas alusivas a El Tri, botas altas y prendas de mezclilla, reflejando la identidad y el espíritu rockero que caracteriza a la agrupación y a sus seguidores.
El concierto registró un lleno total y reunió a diversas personalidades, entre ellas Pedro Torres; Rommel Pacheco, acompañado de su esposa; así como el gobernador Huacho Díaz Mena, también acompañado de su esposa.
La asistencia y el ambiente reforzaron el carácter solidario del evento, al recordarse en todo momento que el concierto fue realizado a beneficio de Casa Otoch.
Este concierto fue diferente a los acostumbrados, ya que la legendaria banda se presentó acompañada por la Orquesta Sinfónica de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY), bajo la dirección del maestro Enrique Ramírez, así como por el Coro de la Sedeculta, dirigido por Jonathan Rentería Valdés, creando una experiencia única que hizo vibrar el Salón Chichén Itzá del Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.
Su participación aportó un matiz especial a la presentación, fusionando el rock con arreglos orquestales.
Alex Lora no dejó pasar la oportunidad de reconocer y agradecer su participación en cada ocasión que pudo, destacando su aportación a lo largo del espectáculo.
La noche musical comenzó con los acordes de “Perro negro” y continuó con temas como “Juanita” y “Metro Balderas”.
Uno de los momentos que marcaron la noche fue la interpretación de la emblemática canción “Triste Canción”, la cual fue coreada por el público.
El repertorio incluyó clásicos que han marcado generaciones, como “Pobre soñador”, “Niño sin amor”, “Todo me sale mal”, “Las piedras rodantes” y “ADO”, además de piezas interpretadas con el acompañamiento del coro y su esposa Chela Lora. Entre los demás clásico estuvieron “Nostalgia”, “Virgen morena”, “Contigo me conformo”, “Solamente Dios” y “Cuando tú no estás”, que aportaron una dimensión emotiva y solemne al concierto.
La noche transcurrió entre música, mensajes y una conexión constante entre la banda y el público, dejando claro que más allá del espectáculo, el concierto se convirtió en un espacio de encuentro, reflexión y solidaridad.— Ilse Noh Canché






