• A la izquierda, Claudia Sheinbaum porta un vestido de silueta elegante, decorado en la parte superior y en los puños con bordados del Istmo de Tehuantepec; debajo, la patronista Olivia Trujillo con un saco en color vino
  • Olivia Trujillo en su taller de costura; a la derecha, Claudia Sheinbaum en su toma de posesión como presidenta

CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Cuando la costurera mexicana Olivia Trujillo usaba a escondidas la máquina de coser de su mamá a los 12 años, no imaginó que cinco décadas después se “graduaría con honores” al confeccionar los atuendos más emblemáticos de Claudia Sheinbaum, presidenta de México y reconocida por el diario “The New York Times” por su estilo.

“No tengo un título como tal, porque no fui a ninguna universidad. A mí me enseñó la vida; me enseñó el gusto que tenía por realizar algo con un pedazo de tela (…) Ahora mira, nada más le hago sus vestidos a la presidenta. Me gradué con honores”, afirma Trujillo mientras cose un pantalón morado, el color favorito de la primera mandataria.

En el taller familiar, ubicado al fondo de su casa, hace sus diseños desde hace 40 años con la ayuda de su esposo —un exmilitar— y sus dos nietas pequeñas, con quienes transforma los bordados de artesanos de todo el país en prendas memorables, marcadas por la relevancia de vestir a la primera mujer presidenta de México.

Por las manos de la modista han pasado las colecciones más emblemáticas de Sheinbaum, tanto en lo personal como en lo político, como el vestido que hizo para la boda de la mandataria con Jesús María Tarriba, y el atuendo morado con bordados indígenas que portó cuando estuvo cara a cara con Donald Trump y Mark Cagney en el sorteo del Mundial de Fútbol de Norteamérica, en Washington.

De entre los cientos de atuendos, Trujillo recuerda vívidamente el del 1 de octubre de 2024, cuando vio por televisión cómo una mujer “por primera vez en la Historia ocupaba la silla presidencial” portando un vestido color blanco roto, cosido por ella, diseñado por Thelma Islas Lagunas y bordado con más de un centenar de flores silvestres por la artesana oaxaqueña Claudia Vásquez Aquino.

“Cuando llegó el gran día y vi que sí se lo puso, sentí mucha felicidad, porque hay miles de personas que cosen y me tocó a mí darle forma”, sostiene Trujillo, quien cuenta que conoció personalmente a Sheinbaum para tomarle las medidas de ese atuendo, aunque ha trabajado para ella desde 2022, cuando era jefa de gobierno de Ciudad de México.

Para la patronista, el vestido midi de la toma de protesta marca un antes y un después tanto en el estilo de Sheinbaum —quien antes de asumir la presidencia solía portar trajes sastre y mascadas— como en la moda en México, pues asegura que ahora “mucha gente”, dentro y fuera de la República, le pide conjuntos con bordados típicos mexicanos como los de la mandataria.

“(La presidenta) no necesita de diseñadores famosos, porque tiene en su país muchos mexicanos y mexicanas que nos dedicamos, algunos a bordar o, en mi caso, a costurear”, defiende.

La reflexión de Trujillo coincide con la descripción que hizo “The New York Times” en su lista de las 67 personas con más estilo, en la que se incluye a la mandataria mexicana, entre figuras como Rosalía y Melania Trump, por haber “atraído los reflectores sobre la moda de la comunidad indígena del país vistiendo prendas bordadas”.

Esta fascinación por la imagen de Sheinbaum “reactiva la economía” de personas como ella, que han dedicado su vida a incorporar el bordado artesanal a la alta costura, para que no quede encasillado en celebraciones nacionales, como el Día de la Revolución, ni sea minimizado por las grandes marcas.

Por ahora, Olivia Trujillo no piensa en el retiro y está convencida de que, durante todo el mandato de Claudia Sheinbaum, que finalizará en 2030, seguirá confeccionando sus atuendos.

Además, sostiene que el taller familiar seguirá operando, porque su nieta Isabella, de 12 años, seguirá sus pasos y ve en ella “mucho potencial”.

Incluso relata que, muchas veces Isabella es quien forra los botones de los trajes sastre que miles de personas ven en las conferencias matutinas de la titular del Ejecutivo. Con la herencia de la costura a su nieta y el haber vestido a la presidenta, Trujillo concluye que, algún día, cerrará su carrera “con broche de oro”.

De un vistazo

Moda indígena

Olivia Trujillo coincide con la descripción que “The New York Times” hizo de Claudia Sheinbaum, en el sentido de que atrajo “los reflectores sobre la moda de la comunidad indígena del país vistiendo prendas bordadas”.

Reactiva la economía

Explica que esta fascinación por la imagen de Sheinbaum “reactiva la economía” de personas como ella, que se han dedicado a incorporar el bordado artesanal a la alta costura.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán