Miguel Ángel Quintal Cantón y César Gordillo Mena, secretario y presidente del Club Rotario de Mérida, respectivamente, en la entrevista
Miguel Ángel Quintal Cantón y César Gordillo Mena, secretario y presidente del Club Rotario de Mérida, respectivamente, en la entrevista
  • Miguel Ángel Quintal Cantón y César Gordillo Mena, secretario y presidente del Club Rotario de Mérida, respectivamente, en la entrevista
  • Una de las publicaciones que dan fe de la historia del Club Rotario

Cien años no se cumplen todos los días. Menos aun cuando se trata de un siglo de trabajo silencioso, constante y humano. El Club Rotario de Mérida celebra su centenario como el primero fundado en Yucatán, uno de los más longevos de México y una referencia histórica del rotarismo en el sureste del país. Desde su acta constitutiva, fechada el 10 de enero de 1926, esta institución ha tejido una historia marcada por la amistad, el servicio y la suma de voluntades en favor de la sociedad yucateca.

Hoy, el Club Rotario de Mérida mira atrás con orgullo y hacia adelante con responsabilidad. La conmemoración de sus 100 años no se concibe únicamente como un festejo, sino como un ejercicio de memoria colectiva y una invitación abierta a nuevas generaciones para integrarse a una causa que ha demostrado, durante un siglo, que el servicio organizado puede transformar realidades.

Desde la Casa de la Amistad, su sede histórica, han surgido innumerables iniciativas y proyectos que han mejorado de manera tangible la calidad de vida de miles de personas. “Si estas paredes hablaran, contarían historias de altruismo, de líderes formados aquí y de acciones que, en su momento, se realizaron sin buscar reflectores”, comparte César Gordillo Mena, presidente actual del Club Rotario de Mérida. En ese espacio se han gestado decisiones que marcaron época y que hoy forman parte del patrimonio social de Yucatán.

Entre los hitos más significativos destaca la donación de la primera cámara hiperbárica en Mérida, una aportación que representó un avance sustancial en la atención médica especializada. A ello se suma el programa de cirugías gratuitas para niñas y niños con labio y paladar hendido, activo desde hace más de 25 años, que ha cambiado el rumbo de la vida de cientos de familias al ofrecer no solo una intervención quirúrgica, sino una oportunidad de desarrollo integral.

Otro de los pilares históricos del club es el curso gratuito “Aprendiendo a vivir con diabetes”, que desde hace 30 años reúne a médicos especialistas de distintas disciplinas para acompañar a pacientes y familiares en el manejo responsable de esta enfermedad crónica. Este programa refleja con claridad la filosofía rotaria, no se trata de asistencialismo, sino de generar proyectos sostenibles que eduquen, prevengan y empoderen a la comunidad.

El Club Rotario de Mérida también ha sabido estar presente en los momentos más complejos. En situaciones de desastre natural, emergencias sanitarias y crisis sociales, los rotarios han activado redes de apoyo, coordinado esfuerzos con otras organizaciones civiles y canalizado recursos de manera estratégica.

La experiencia vivida durante la pandemia de Covid-19 es un ejemplo reciente de esta capacidad de organización, cuando el Club participó en la articulación de centros de acopio, distribución de despensas y coordinación interinstitucional para evitar la duplicación de esfuerzos y ampliar el alcance de la ayuda.

Para Miguel Ángel Quintal Cantón, secretario del Club, el alma del rotarismo reside en la amistad puesta al servicio de los demás. “No somos un club social, somos un club de servicio. La amistad es el punto de partida, pero el objetivo siempre es ayudar, gestionar proyectos y generar bienestar”, explica.

Esa visión conecta directamente con los orígenes del movimiento rotario a nivel mundial, fundado en 1905 por Paul Harris, quien buscó recuperar el sentido de comunidad en las grandes ciudades industriales de Estados Unidos.

Otro de los secretos que explica la permanencia del Club Rotario de Mérida a lo largo de 100 años ha sido la renuncia consciente al ego. Dentro del Club, cada integrante es igual a su congénere, sin que la profesión, la posición social o el apellido establezcan jerarquías.

Cuando a uno le corresponde asumir la presidencia, el resto puede tener opiniones distintas, pero el principio rotario marca respaldar la decisión colectiva y caminar en la misma dirección.

Esta visión se refleja en la propia filosofía de la Rueda Rotaria, símbolo de movimiento, servicio y progreso. Sus 24 dientes representan las 24 horas del día dedicadas al servicio; sus seis rayos aluden a las áreas fundamentales del rotarismo —familia, acción, amistad, ética, clasificación y culto—, y la chaveta central simboliza al presidente del club, quien permite que todo gire en armonía. Así, la rueda no es un emblema estático, sino una fuerza viva que, al girar de manera coordinada, genera un impacto positivo y constante en la comunidad y en el mundo.

A más de un siglo de su nacimiento, Rotary International agrupa a más de un millón de socios en decenas de miles de clubes distribuidos en casi todos los países del mundo. Su carácter apartidista y no religioso ha permitido que personas de distintas profesiones, edades e ideologías coincidan en el mismo propósito, de poner sus capacidades al servicio de la sociedad. En ese contexto, el Club Rotario de Mérida ha sido un eslabón fundamental para llevar esos ideales al ámbito local.

En Yucatán, el Club ha funcionado como semillero de líderes empresariales, sociales y profesionales. Desde sus filas se impulsaron proyectos como la primera sede de la Escuela de Arquitectura de la Uady, que posteriormente se convertiría en facultad universitaria; el fortalecimiento del Centro Anticanceroso y acciones de electrificación en comunidades que, en su momento, se encontraban alejadas de la capital.

Muchas de estas iniciativas se realizaron bajo la premisa de que “la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha”, una discreción que caracterizó durante décadas al rotarismo y que hoy da paso a una mayor transparencia y rendición de cuentas.

Actividades culturales

La celebración del centenario contempla actividades sociales, culturales y religiosas; por ejemplo, ayer se efectuó un concierto conmemorativo en el Palacio de la Música con Trovanova; hoy, a las 10 a.m., una misa de acción de gracias presidida por monseñor Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán, y una cena de gala en la Casa de la Amistad.

Los festejos no se limitan a un fin de semana. El programa conmemorativo se extiende a lo largo de un año con acciones de servicio, convocatorias ciudadanas y nuevos proyectos enfocados en atender necesidades reales de la población.

Uno de los objetivos centrales de esta conmemoración es visibilizar el trabajo del club y abrir sus puertas a quienes deseen involucrarse. “Si alguien quiere hacer un cambio real en su comunidad, este es un espacio fértil para hacerlo”, señala Gordillo Mena.

“El rotarismo es amplio y flexible: hay lugar para distintas iniciativas y, cuando no existe un proyecto específico, se puede crear”.

Las reuniones semanales del club están abiertas a personas interesadas en conocer su dinámica, proponer ideas o sumarse como socios.

El valor intergeneracional es otro de los distintivos del Club Rotario de Mérida. En sus filas conviven jóvenes profesionales y adultos con décadas de experiencia, lo que propicia un intercambio constante de conocimientos, habilidades y perspectivas. “Mientras unos aportan dominio tecnológico y nuevas formas de comunicación, otros comparten saberes organizativos, liderazgo y visión a largo plazo”, apunta el secretario Quintal Cantón. Esta convivencia ha sido clave para la permanencia del club a lo largo de cien años.

Mirando hacia el futuro, el Club Rotario de Mérida se prepara para adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos sin perder su esencia. Entre los proyectos en puerta se encuentra la creación de contenidos digitales para programas de salud, el fortalecimiento de iniciativas medioambientales y la continuidad de campañas internacionales como la erradicación de la polio, una de las causas emblemáticas del rotarismo a nivel mundial.

A cien años de su fundación, el Club Rotario de Mérida reafirma su razón de ser: dar de sí antes de pensar en sí. Un principio sencillo en apariencia, pero poderoso en sus efectos. Un siglo después, ese ideal sigue latiendo con fuerza, recordando que cuando las voluntades se suman, el impacto no solo transforma comunidades, sino que también inspira generaciones enteras a seguir construyendo un Yucatán más solidario.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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