ROMA (EFE).— El malestar se extiende entre los históricos bastidores de la ópera La Fenice de Venecia. La decisión de sus jefes de nombrar como directora a Beatrice Venezi ha indignado a sus músicos y coristas, que mantienen la protesta para exigir su retirada, identificados con broches con una clave de Sol en sus sacos.
“El currículum de la maestra Venezi no es comparable al de otros directores musicales de los demás teatros o que hayan pasado por La Fenice”, arremete la corista Francesca Poropat, de la Representación Sindical Unitaria (RSU) del teatro.
La Fenice, con su bóveda celeste y sus palcos dorados, no solo es una de las óperas más prestigiosas del mundo desde su apertura en 1792, sino que tiene también algo de legendario por haber resurgido de las cenizas de dos incendios, como el ave fénix que le da nombre.
Situada en el corazón de la Ciudad de los Canales, acogió en su momento los estrenos de “La Traviata” y “Rigoletto” de Verdi, y de obras maestras de Rossini, Bellini, Stravinski y Prokofiev.
Ahora, la institución se ve agitada por una pugna entre sus músicos y responsables por el nombramiento del “maestro” Venezi —ella prefiere llamar su cargo en masculino— como nueva directora a partir de octubre próximo y hasta el año 2030.
Sus detractores la ven demasiado joven e inexperta, a sus 35 años, para tomar la batuta de uno de los templos de la lírica mundial, y también hay quien aduce su proximidad a la ultraderecha que gobierna Italia y su amistad con la primera ministra Giorgia Meloni.
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam
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