



Una noche vibrante, cargada de emoción y energía, enmarcó el concierto estelar del Mérida Fest con la participación del trío pop Reik, que convirtió la Plaza Grande en un mar de voces, luces y sentimientos compartidos.
“Yo quisiera”, el primer sencillo de la banda, fue el tema elegido para cerrar la velada, detonando una auténtica euforia colectiva entre los asistentes, quienes corearon la canción de principio a fin, con celulares en alto y lágrimas discretas entre sonrisas.
La agrupación originaria de Mexicali, integrada por Jesús Navarro, Julio Ramírez y “Bibi” Marín, logró encender a sus fans yucatecos desde antes de pisar el escenario: desde muy temprano los seguidores comenzaron a llegar para apartar un lugar, resguardarse bajo sombrillas, sentarse en banquetas o simplemente permanecer de pie durante horas con tal de no perder detalle del espectáculo.
La Plaza Grande lucía abarrotada desde la tarde; las calles aledañas se llenaron de gente, vendedores ambulantes, familias completas y grupos de amigos que aguardaban entre risas, fotografías y expectativa.
Las filas eran largas y el murmullo constante anticipaba la magnitud de la noche. Minutos antes de las 8 se dio la tercera llamada, momento en el que la alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón, subió al escenario para agradecer la participación ciudadana en las actividades del festival. Acompañada por Karla Berrón, directora de Identidad y Cultura del Ayuntamiento, ofreció un breve mensaje que fue recibido entre aplausos. Tras su salida, la iluminación se apagó lentamente y el silencio expectante se apoderó de la plaza durante unos minutos que parecieron interminables.
De pronto, destellos de luz revelaron la silueta de los músicos, seguidos por la aparición de los integrantes del grupo, recibidos con un estruendo de gritos y aplausos. Sin preámbulos, Reik arrancó el concierto con una seguidilla de éxitos que hicieron cantar a miles de voces al unísono. “Noviembre sin ti” fue uno de los primeros momentos cumbre: la plaza se transformó en un coro masivo, acompañado por luces blancas y azules que bañaron el escenario.
Le siguieron temas como “Un año”, “Cómo duele” y “Me duele amarte tanto”, que despertaron distintas emociones: abrazos, recuerdos, parejas tomadas de la mano y miradas al cielo mientras las pantallas iluminaban los rostros del público. La banda mantuvo un ritmo constante, sin pausas prolongadas, enlazando canción tras canción y evitando que la intensidad decayera. Cada tema era celebrado como un himno y cada acorde provocaba nuevas ovaciones.
Entre la multitud destacaban banderas, carteles con mensajes y manos agitándose al ritmo de la música. Algunos asistentes subían a bancas o escalones para alcanzar a ver mejor, mientras otros disfrutaban del dejarse llevar únicamente por la voz y los acordes.
La noche avanzó entre luces cálidas, pantallas brillantes y una atmósfera de complicidad colectiva.
El cierre con “Yo quisiera”, uno de lso primeros éxitos del trío, marcó el punto más alto del concierto: miles de voces acompañaron el tema que dio origen a la historia musical de Reik y que ahora sirvió también como despedida del festival.
Fue un final emotivo, nostálgico y poderoso que selló con broche de oro una edición más del Mérida Fest.— Ilse Noh Canché
