“Bruckner es un compositor muy sincero, muy verdadero, muy puro”. Así definió el director de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, Alfonso Scarano, al compositor austríaco cuya Sinfonía número 7 será protagonista esta semana del tercer programa de la temporada.
Se trata de una obra de carácter espiritual que busca ofrecer al público una experiencia única, se indicó.
Alfonso Scarano explicó que Anton Bruckner fue un compositor estrechamente ligado a la Iglesia y estuvo en búsqueda constante de la espiritualidad, lo que influenció notablemente toda su obra, que se refleja de manera particular en esta sinfonía. “Toda su música es espiritual”, subrayó.
La Sinfonía número 7 tiene duración aproximada de 100 minutos y está estructurada en cuatro movimientos: Allegro moderato, Adagio, Scherzo y Allegro. Fue escrita cuando Bruckner tenía 60 años, pero mucho tiempo después fue que obtuvo el reconocimiento internacional del que goza hoy en día.
Lo que hace especial a la obra, precisó Scarano, es la incorporación de las tubas wagnerianas, instrumentos poco comunes en una orquesta, que le dan un “color sonoro” atípico.
En los conciertos de la OSY de pasado mañana y el próximo domingo se contará con cuatro de estas tubas, traídas directamente de Ciudad de México. Estos instrumentos, a medio camino entre el corno francés y la tuba, serán ejecutados por cornistas, lo que hará que en las dos funciones sumen 9 los músicos en esta sección, algo poco habitual en una sinfonía.
Scarano adelantó que la orquesta tendrá disposición antifonal, una colocación inspirada en prácticas musicales de la Iglesia, en que los sonidos se estrecharán desde ambos lados del escenario. “Debe crear un efecto religioso, un efecto muy espiritual”, apuntó.
Desde el punto de vista sonoro, el objetivo es “transformar el Palacio de la Música en una iglesia” en las presentaciones, una idea que responde a la manera en que Bruckner concebía la música, influida por el órgano, instrumento que tocaba y cuya sonoridad se basa en la espera y la resonancia.
Proyecto
Este programa forma parte de un proyecto a largo plazo en la OSY dedicado a las sinfonías de Bruckner y que se inició el año pasado con la interpretación de la número 4 y que seguirá en los próximos con las siguientes obras del compositor.
“Es una ocasión única, realmente única”, recalcó Scarano, al señalar que este tipo de repertorio se ha presentado en Ciudad de México y Xalapa pero no suele escucharse en Mérida.
La sinfonía de Bruckner será la única obra que se escuchará en los conciertos, que, como es costumbre, comenzarán a las 8 de la noche este viernes y al mediodía el domingo, ambos en el Palacio de la Música.
Los boletos tienen precio de 150, 200 y 300 pesos y pueden adquirirse en la taquilla del recinto o a través de www.sinfonicadeyucatan.com.mx.— Karla Cecilia Acosta Castillo
