PARÍS (EFE).— El Museo del Louvre anunció ayer que la corona de la emperatriz Eugenia, que sufrió daños por aplastamiento y una deformación significativa durante el “brutal” robo de joyas del 19 de octubre pasado, conservó su integridad casi total, lo que permitirá su restauración completa.
Es la principal conclusión del informe inicial elaborado por el director y la subdirectora del departamento de Artes Decorativas del Louvre, Olivier Gabet y Anne Dion, en el que detalla los daños sufridos por la “icónica pieza” que los ladrones dejaron tras de sí en su huida con otras ocho joyas, cuyo paradero aún se desconoce.
La restauración de la corona de la emperatriz Eugenia se confiará a un conservador acreditado, tras un proceso de licitación, de conformidad con el Código del Patrimonio, la Ley de Museos y el Código de Contratación Pública, precisó en su nota el museo más grande y visitado del mundo.
Como parte de este proceso, se elaborarán informes técnicos y más detallados sobre el estado de conservación, añadió.
Dada la naturaleza “simbólica y sin precedentes” de una restauración de este tipo, y la “notable especificidad” del objeto a restaurar, la misión del conservador seleccionado se verá respaldada por la creación de un comité asesor de expertos.
Presidido por la directora del Louvre, Laurence des Cars, estará integrado por Gabet y Dion, así como una historiadora de la joyería; una conservadora a cargo de las artes decorativas del Segundo Imperio en el Museo de Orsay, un mineralogista y un experto en metales históricos, a los que se unirán un representante de cada una de las cinco históricas casas de joyería francesas (Mellerio, Chaumet, Cartier, Boucheron y Van Cleef & Arpels).
Recuperada en la calle, al pie de la Galería Apolo, donde los ladrones perpetraron el robo, la corona de la emperatriz Eugenia sobrevivió al “brutal” golpe sufrido en el Museo del Louvre y permaneció un día en poder de la policía judicial con fines de investigación. Un fragmento de palmeta fue encontrada cerca de la vitrina en la que era expuesta y que rompieron los ladrones.
Originalmente compuesta por 56 esmeraldas, la corona aún las conserva todas. De los 1.354 diamantes, solo faltan unos diez, muy pequeños, que adornan el perímetro de la base, y nueve se han desprendido, pero se han conservado, aseguró el museo.
Si bien la forma de la corona ha sido alterada, casi todos sus elementos constitutivos se conservan. Solo falta uno de sus elementos decorativos.
Por lo tanto, su restauración completa será posible sin necesidad de reconstrucción ni recreación. “Simplemente implicará la remodelación de su marco”, señaló el Louvre.
Fue Napoleón III quien encargó la corona de la emperatriz Eugenia al joyero oficial del emperador, Alexandre Gabriel Lemonnier, quien se encargó de crear dos, una para él emperador y otra para su esposa, con el fin de lucirlas en la Exposición Universal de 1855.
