Los himnos musicales de los años ochenta resonaron a todo pulmón la noche del viernes durante “El Concierto: Mentiras”, espectáculo que reunió a 10 mil personas en el Centro de Espectáculos Montejo en Ciudad Carnaval, como parte de las celebraciones del Carnaval de Mérida.
La velada fue el pretexto perfecto para que distintas generaciones corearan éxitos en español que marcaron época y que forman parte del repertorio clásico de icónicas cantantes.
Fue un recorrido nostálgico por canciones que, décadas después, siguen tocando fibras sensibles y despertando memorias.
Quienes ya conocían el musical “Mentiras” disfrutaron de la propuesta en formato de concierto, convertida en un auténtico “karaoke” masivo.
Temas como “Pobre secretaria”, “Él me mintió”, “Mentiras”, “Castillos”, “Cuando baja la marea”, “Ya te olvidé”, “Cosas del amor”, “Qué ganas de no verte nunca más” y “Cómo te va mi amor” fueron coreados de principio a fin por un público que no necesitó de apoyo para cantar las letras.
Sobre el escenario, las intérpretes dieron vida a los personajes de Yuri, Daniela, Dulce y Lupita, demostrando talento y entrega en cada número. La conexión con el público fue inmediata y constante, en una noche cargada de dramatismo, pasiones y desencuentros, tal como lo narran los temas.
El elenco estuvo integrado por Paloma Cordero, Lorena Vignau, Georgina Levín y Paola Gómez, quienes se llevaron el aplauso cálido del público yucateco.
Durante cerca de dos horas, las voces no descansaron: los éxitos ochenteros se vivieron con intensidad, como si fueran temas recién lanzados, acompañados por música en vivo.
Muchos asistentes llegaron tras disfrutar el paseo del sábado de Corso de Circo Carnaval y decidieron cerrar la noche con el concierto; otros acudieron exclusivamente a “Mentiras”.
Todos se llevaron a casa un grato sabor de boca —y en algunos casos la garganta desgastada— tras una noche de canto continuo y celebración colectiva.
Las artistas, por su parte, agradecieron la entrega del público yucateco y compartieron su entusiasmo por la gastronomía local, especialmente los papadzules.



