Hola, amigos del vino. Estuve revisando unos archivos en el aeropuerto, listo para subirme a un avión y recorrer unos viñedos en Argentina, aprovechando estos tiempos de descanso para mi profesión. Marzo es el mes en que comienza la vendimia en el hemisferio sur, todos nuestros amigos de Chile y Argentina comienzan con la noble tarea de extraer las frutas de las plantas y pasarlas por el proceso de vinificación.
Esa sí que es una verdadera pasión, más en los argentinos, ellos tienen un dicho que dice “podrás cambiar de religión, de casa, de país, de auto, pero jamás podrás cambiar de pasión” y la pasión es simplemente eso: hacer las cosas apasionadamente bien.
Los argentinos tienen un cúmulo de pasiones y sentimientos encontrados: el fútbol, el Mundial, unas letras de tango, comidas, vinos… Hablando de vinos, allí comienza ese romance entre la vid y el viticultor, ya que se estuvo cuidando el producto de ese pequeño brotecito que sale al final del invierno y, después de 130 días, nos ofrece un racimo listo para vendimiarlo y preparar un buen vino.
Bebida nacional
Y ya que de pasión se trata, sería muy importante de resaltar las cualidades de los trabajadores que le ponen pasión a lo que hacen. En Argentina, por decreto presidencial, el 24 de noviembre es el día del vino como bebida nacional y se le hace honor a su más digna representante: la uva tinta Malbec, uva emblemática de ese país.
En otras partes del mundo tienen su bebida emblemática, por citar algunos ejemplos en Perú y Chile se bebe pisco, en Bolivia chicha, en Uruguay el mate, en Brasil la cachaca y en México la bebida por excelencia es el tequila. Pasión sin límites.
Regresando a los vinos de Argentina, las regiones vitícolas son: el estado de Mendoza, que aporta el 75% de la elaboración de los vinos, en su mayoría vino tinto de la variedad Malbec y Bonarda, la sensación del momento (si tiene oportunidad de probar esta variedad de uva, no se la pierda).
Uva Torrontés
El estado de San Juan, por su clima más seco, aporta mucho de la uva blanca, Chardonnay y otra menos conocida llamada Torrontés, que tiene un excelente sabor, aroma y color; un vino de características suaves, baja acidez y que aporta muchas flores blancas y frescas. Es un vino de carácter abocado, que no llega a ser catalogado como dulce, pero hay un dejo de dulzor en cada copa. La sugerencia es tomarlo lo más frío posible.
Otras regiones vitivinícolas de Argentina la componen, en menor medida, los estados de Salta, Catamarca, La Rioja (no confundir con Rioja, denominación de origen español), Neuquén, Chubut y La Pampa.
La asociación que automáticamente hacemos con la comida es de un buen vino argentino con carnes de res a la parrilla, el maridaje óptimo, ideal y sagrado: una buena carne norteña, un buen asado, esa jugosidad, el marmoleado y ese gusto a campo de un buen corte de res es lo que dicta el corazón y el buen comer.
La vida se compone de esa felicidad absoluta. Como ven, Argentina tiene unas historias de pasión en cada botella que se abre. Hasta la próxima semana.
