Jorge Avilés Magaña, Carolina Avilés Pérez y María Luisa Góngora Pacheco en la presentación del libro
Jorge Avilés Magaña, Carolina Avilés Pérez y María Luisa Góngora Pacheco en la presentación del libro

Lo que el libro “Gotitas de miel (Ch’aajil Kaab)” busca transmitir a sus lectores no solo es poesía inspirada en la cultura maya, sino el cariño por la lengua maya desde la infancia. A través de sus páginas se enseñan cuatro valores fundamentales, al tiempo que se acerca la enseñanza de la lengua materna.

En el marco del Día Internacional de las Lenguas Maternas, en el Gran Museo del Mundo Maya se llevó a cabo la presentación de este libro. La maestra María Elisa Chavarrea Chim fungió como moderadora acompañando a la autora Carolina Avilés Pérez, junto al coautor Jorge Avilés Magaña durante la presentación.

Para empezar el diálogo, Chavarrea Chim preguntó a Avilés sobre el nombre del texto, a lo que la autora explicó que se trata de una metáfora sobre la riqueza y el conocimiento que se busca “gotear” en los niños. Además, señaló que la abeja es representativa de la región y de la lengua maya. “La miel siempre es buena, la miel siempre es riqueza”.

Motivada por su experiencia como educadora y madre, Avilés decidió escribir el libro en lengua maya, pues cada vez que llegaba material estos estaban en náhuatl, zapoteco o totonaco, lo que la llevó a preguntarse: “¿por qué no en maya si estamos en Yucatán? Tiene que haber material en maya”.

La autora admite que no domina el idioma en su totalidad, por lo que, en parte, decidió crear el texto para que los niños, desde pequeños, puedan familiarizarse con sus raíces.

Fue entonces cuando su papá, Jorge Avilés, se sumó al proyecto. Para abonar a la historia del libro, relató a manera de anécdota que conoció el idioma gracias a una de sus tías, rezadora en Oxkutzcab.

Al acompañarla a los rosarios, convivió con niños mayahablantes que lo acercaron auditivamente a la lengua. Sin embargo, aclaró que el libro no habría sido posible sin la colaboración de su exalumna María Luisa Góngora Pacheco, quien apoyó con la traducción al maya del texto.

En este esfuerzo colectivo también participó Luis Ortega, encargado de ilustrar cada página del libro, lo que permitió dar forma visual a la propuesta.

Algo que Jorge Avilés mencionó que le resultó curioso durante el proceso fue que el idioma maya se “asemeja” en estructura al inglés, lo que facilita su aprendizaje a extranjeros cuya lengua materna es esta.

Respecto a su uso en las aulas, Carolina Avilés explicó que el texto se organiza en cuatro temas centrales: naturaleza, familia, valores y amigos. A partir de estos bloques, la lengua maya se integra al aprendizaje de conocimientos básicos, presentando un mismo tema en ambos idiomas.

“Todo eso va a hacer que el niño vaya adquiriendo el interés o el cariño a su lengua de origen”.

Asimismo, destacó que el material busca llevar la lengua maya no solo al interior del estado, sino también a la ciudad, compartiendo el conocimiento desde una perspectiva transversal.

Sobre su implementación, Avilés indicó que dependerá del programa educativo al que se apegue cada docente. El libro permite distintas dinámicas que fomentan la creatividad; por ejemplo, a partir de la poesía pueden impulsarse cantos, creación de cuentos y otras actividades, lo que lo convierte en un material versátil como medio de aprendizaje.

Aunque el público objetivo es infantil, la autora subrayó que el libro también está pensado para toda la familia. “Es para niños de 0 a 100 años. Todos van a encontrar una riqueza en el libro”.— Karla Acosta Castillo

De un vistazo

Disponibilidad

El libro puede adquirirse en distintos puntos físicos, como la cafebrería “Dos Encuentros”, “Punto Mid”, librería “Kosmos”, tienda de bordado en Maní, así como en redes sociales a través de la página C.A. educación crecimiento y más, donde se puede solicitar mediante mensaje.