Frente al altar se ve el féretro del padre Santiago Alberto Castillo Aguilar, acompañado por integrantes del presbiterio yucateco durante la misa
Frente al altar se ve el féretro del padre Santiago Alberto Castillo Aguilar, acompañado por integrantes del presbiterio yucateco durante la misa

El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, afirmó que el padre Santiago Alberto Castillo Aguilar es “un sacerdote menos en la tierra, pero seguramente un sacerdote más en el cielo que puede interceder por nosotros”, al referirse a su fallecimiento, ocurrido anteayer.

El prelado señaló que, debido a su edad, el sacerdote ya no podía desempeñar plenamente su ministerio, pero su oración acompañaba a la comunidad. “Aquí en la tierra no era mucho ya lo que podía hacer más que su oración, porque por su edad ya no podía apoyarnos tanto en el ministerio. Era su oración la que nos acompañaba y ahora esa oración es más fuerte y más válida desde el cielo”, expresó.

Monseñor Rodríguez Vega indicó que confían en que el sacerdote llegó a su meta a los 88 años de edad. “Él mismo me decía que el Señor lo recibiría”. Añadió que también corresponde reconocer que el padre Alberto “ha hecho una carrera larga y ha llegado por fin a la meta”, por lo que consideró que su vida sacerdotal es motivo de gratitud y reconocimiento.

Las exequias del padre Castillo se realizaron ayer en la iglesia de Santiago Apóstol, donde el Arzobispo presidió la celebración ante varias decenas de personas, entre familiares, fieles y otros sacerdotes de la diócesis.

La ceremonia fue concelebrada por los obispos auxiliares monseñores Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam, junto con integrantes del presbiterio yucateco.

Durante el rito exequial se recordó que, hecho templo de Dios gracias al bautismo, el sacerdote participó en el sacerdocio de Jesucristo por el sacramento del Orden.

Sus manos fueron ungidas para bendecir y perdonar; sus labios, destinados a predicar el Evangelio, y su corazón, a acoger eternamente a todos los hombres.

“Que nuestra oración encomiende al padre Alberto Castillo en las manos del Padre celestial por la intercesión de María, la madre del Señor y de los santos pastores”, dijo el prelado.

El último adiós estuvo marcado por la gratitud hacia una vida sacerdotal entregada al servicio de Dios y de la Iglesia.

Asimismo, se pidió que en el momento del juicio el Señor sea misericordioso con él, lo absuelva de sus culpas y, reconciliado con el Padre, disfrute para siempre de la compañía de los santos.

En el rito se recordó que por el bautismo fue hecho parte de Cristo resucitado y que el agua bendita derramada sobre su cuerpo es signo de esa fe. Se agradecieron los dones recibidos a lo largo de su vida y se reconoció en ellos un signo del amor de Dios y de la comunión de los santos.

Se pidió igualmente consuelo para sus familiares y amigos, con la esperanza de volver a reunirse con él. La celebración eucarística concluyó con la oración: “Dale, Señor, el descanso eterno. Descanse en paz”.

Al término de la misa, el Arzobispo rodeó el féretro con incienso y lo roció con agua bendita como parte del rito final.

Sus cenizas, en Progreso

La familia cumplió el deseo del sacerdote de descansar en su natal puerto de Progreso. Se programó que sus cenizas se coloquen en una cripta de la iglesia de la Inmaculada Concepción y San José.

El padre Santiago Alberto Castillo Aguilar nació el 25 de julio de 1938. Sus padres fueron los señores Nicanor Castillo Esquiliano y Blanca Nery Aguilar Alam. Le sobreviven sus hermanos José María y Manuel Jesús.

Sirvió durante 64 años en el ministerio sacerdotal.

También fue profesor y prefecto de disciplina en el Seminario Conciliar, sacristán mayor de la Catedral, coordinador de la Comisión Diocesana de Liturgia, asesor del Movimiento Familiar Cristiano, juez eclesiástico, titular de los decanatos 1 y 5, asistente eclesiástico de la UCM y de la ACAN, canónigo titular de la Catedral y canónigo penitenciario.

Su última encomienda pastoral fue servir como capellán de la iglesia del Divino Maestro, en la Catedral.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA

Encomiendas

El padre Santiago Alberto Castillo Aguilar, fallecido el domingo pasado, tuvo a su cargo diversas encomiendas en la Arquidiócesis de Yucatán, entre ellas las de como vicario y párroco de Santiago Apóstol y de San Francisco de Asís, y rector de Santa Luisa de Marillac y de San Judas Tadeo.