El mito de la Isla Bermeja es retomado por el doctor y escritor Edgardo Arredondo para crear una novela ficcionada, en la que piratas, nazis y aventureros mexicanos convergen a través de los tres relatos del texto.
“La Bermeja” es el título del libro, que Edgardo Arredondo presentará el próximo domingo 15, a las 10 a.m., en el salón Dzibilchaltún del Centro de Convenciones Siglo XXI, en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), que se iniciará un día antes.
Al médico y escritor le brillan los ojos cuando habla de su trabajo literario, vuelve a vivir la historia y contagia su entusiasmo por la obra.
Así sucede cuando platica con Diario de Yucatán sobre su nuevo libro, que recién recibió de la imprenta.
Recuerda que la Bermeja es una isla que aparecía en los mapas del siglo XV, en una época en la que el barco era la única opción de transporte. “Las cartas de navegación eran supervaliosas” y en ese tiempo alguien colocó en un mapa de la península de Yucatán una serie de islotes, uno de los cuales se llamaba la Bermeja; había otros, como Los Alacranes, que hasta hoy existe.
Explica que cada vez que las cartas de navegación se empezaban a deteriorar, se hacían nuevas y en éstas se volvía a incluir a la Bermeja, y así fue hasta los inicios del siglo XX. Incluso hay libros de texto en los cuales figura esa isla.
¿Y por qué es importante? El doctor Arredondo indica que, cuando se hicieron los primeros convenios de explotación petrolera en la década de 1970, se tenía a la isla Bermeja como referencia del territorio que estaba “más adentro” del Golfo de México. Era una época en que el país despuntaba en la materia.
Entre 1996 y 1997 los estadounidenses descubrieron en el centro del Golfo de México una fuente de hidrocarburos a la que llamaron “el hoyo de la dona” y pidieron a México firmar otra vez un tratado, pero advirtieron que no sería en los términos de décadas atrás porque la Bermeja no existía y ya no delimitaba el territorio marítimo del país.
El gobierno federal ordenó una investigación al respecto, e incluso un empresario hizo lo mismo, pero nunca se encontró la isla.
Algo que al doctor Arredondo le encanta de la historia es el “sospechosismo” que desató el caso, pues en ese tiempo José Ángel Conchello, senador del PAN, y otros dos integrantes de la Cámara Alta afirmaron que tenían pruebas de que la isla había existido y que los estadounidenses la sumergieron. Decían que había información de que a 40 metros del mar había una plataforma extensa y esa era la Bermeja.
Pero el día que el senador iba a presentar ante el Congreso estos datos “misteriosamente” un tráiler lo golpeó y le causó la muerte.
Toda esta historia alrededor de la Bermeja sirve de base para que Edgardo Arredondo dé forma a su más reciente novela, la octava de este género en su carrera literaria, en la que la isla es el hilo conductor de un total de tres relatos.
Detalla que la primera parte se llama “El rojo y la gitana”, y está inspirada en los piratas, aquellos que en 1600 asolaron a Campeche, como es el caso de Lorencillo, y del famoso mito del tesoro de Juan Calvo, que nunca se pudieron llevar.
En la novela da vida a un sobrino de Lorencillo, quien busca recuperar el tesoro de Juan Calvo y, tras un motín interno, termina recalando en una isla, que resulta ser la Bermeja.
El relato recurre a la fantasía, ya que se hace alusión a un medallón que genera mal a quien lo lleva puesto.
En el segundo relato, titulado “El lobo y el mar”, el doctor Arredondo escribe sobre espías nazis, basado en la información de que durante la Segunda Guerra Mundial submarinos de la Alemania de Hitler navegaban por el Golfo de México.
Muy a su estilo, en la novela da forma a un espía nazi “medio bruto” que se une al Proyecto Manhattan para tratar de obtener la fórmula del uranio enriquecido. Torpezas, aventuras y persecuciones integran el relato, que termina en un sitio conocido ya por el lector, la isla Bermeja.
“Espías y traidores” es el tercer relato que integra el libro y está protagonizado por cuatro aventureros mexicanos, a quienes la familia de un senador muerto en circunstancias sospechosas les paga para desentrañar el misterio de su deceso y de una isla sumergida.
Edgardo Arredondo enfatiza que le gusta basarse en hechos reales para construir la ficción en sus novelas, con esas dosis de realidad y fanasía que se entrecruzan para crear historias atractivas para el lector.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Epílogo
La novela “La Bermeja” no estaría completa sin el epílogo, algo que le encanta al doctor Edgardo Arredondo integrar a sus obras literarias, como un regalo al lector. En “La Bermeja” plantea la investigación de una científica que analiza por qué hay una muy elevada cifra de casos de cáncer de tiroides entre la población, siendo que todos ellos se reportan en el puerto pesquero Chuburná. Al parecer, las chivitas que consumen los habitantes de la zona son radioactivas.
El giro de la historia llevará a buscar unas coordenadas en el mar para ver de dónde proviene la radiación, y ya se imaginará el sitio al que llegan.
