LISBOA (EFE).— Familiares, amigos, lectores y entidades nacionales como el club de fútbol Benfica acudieron ayer a despedirse y a presentar sus respetos a la capilla ardiente de Antonio Lobo Antunes, fallecido anteayer a los 83 años.
El monasterio de los Jerónimos, uno de los monumentos más importantes de Portugal, fue el lugar elegido para iniciar las ceremonias fúnebres, que comenzaron de forma privada para familiares y amigos más cercanos.
Fuentes de seguridad del monasterio, que no permitieron el acceso a la prensa, aseguraron que en la primera hora acudieron “cientos” de personas.
Una hora después se abrieron las puertas al resto de los visitantes, que acudieron de poco en poco, aunque de manera casi constante.
Entre ellos se encontraba la ministra de Cultura, Juventud y Deporte, Margarida Balseiro Lopes, quien declaró que esta jornada era “sobre todo para dar un abrazo amigo a la familia”.
Asimismo, destacó el legado del escritor, al que definió como “una de las figuras más singulares de la cultura portuguesa”.
Cuando se enteró del deceso de Lobo Antunes se encontraba en Madrid para asistir a la apertura de la feria ARCO. “Cuando dijimos que había fallecido Antonio Lobo Antunes supieron quién era, conocían perfectamente la obra y, por lo tanto, fue uno de los mejores ejemplos que muestra que era un embajador de la lengua, de la cultura, pero sobre todo un embajador del país, y eso no se pierde con su muerte”, aseguró.
Lobo Antunes Sepelio
El club de fútbol Benfica y el Colegio de Médicos entregaron coronas de flores.
Amistad
Guilherme Rio y Gabriela Gomes forman un matrimonio de lectores habituales de Antonio Lobo Antunes que, sin conocer personalmente al escritor, declararon a la prensa que habían perdido a un “amigo”.
