Ricardo Elías Dájer Nahum y Pedro Alberto Rukos Hadad con la ofrenda floral colocada al pie del monumento al emigrante libanés, ayer
Ricardo Elías Dájer Nahum y Pedro Alberto Rukos Hadad con la ofrenda floral colocada al pie del monumento al emigrante libanés, ayer

En un ambiente solemne y de orgullo por sus raíces, la comunidad del Club Libanés de Mérida conmemoró el Día Mundial del Emigrante Libanés con una ceremonia que recordó la valentía y determinación de quienes dejaron su tierra natal en busca de nuevas oportunidades.

El acto se realizó al pie del monumento al emigrante libanés, donde socios, familias y representantes de la comunidad se reunieron para honrar la memoria de los hombres y mujeres que, durante la segunda mitad del siglo XIX, partieron de Líbano con la esperanza de construir un mejor futuro para sus descendientes.

Integraron el presídium el vicepresidente del Club,Pedro Alberto Rukos Hadad, quien asistió en representación del presidente de la institución, Jorge Elías Nechar Jacobo, ausente por motivos de viaje; el cónsul honorario del Líbano para la Península de Yucatán, Ricardo Elías Dájer Nahum; la presidenta del Comité de Damas del club, Fanny Karelia Siqueff Moisés; el presbítero José David González Vadillo, rector de la Iglesia de Nuestra Señora del Líbano; y la embajadora del Club, María Regina Razú Maccise.

Durante su intervención, Rukos Hadad destacó que esta fecha representa una oportunidad para recordar el esfuerzo de los primeros inmigrantes, muchos de los cuales arribaron a Yucatán a través del Puerto de Progreso con apenas una maleta y numerosos sueños.

Recorrieron pueblos y caminos vendiendo de puerta en puerta y, con trabajo, honestidad y perseverancia, lograron construir familias, negocios y una comunidad que hoy forma parte importante de la vida social y económica del estado. Asimismo, expresó un agradecimiento a México y especialmente a Yucatán por haber recibido a los inmigrantes con hospitalidad y brindarles la oportunidad de prosperar y echar raíces.

Por su parte, el cónsul honorario recordó que el Día Mundial del Emigrante Libanés fue instituido en el año 2000 por el entonces presidente de ese país, Émile Lahoud, a petición de la comunidad libanesa en México, estableciendo su celebración el segundo domingo de marzo. Durante su mensaje también evocó los valores de trabajo, fortaleza y perseverancia que caracterizaron a los emigrantes, al tiempo que invitó a las nuevas generaciones a preservar ese legado y a mantener viva la identidad cultural de la comunidad.

Al concluir el acto protocolario, las autoridades colocaron una ofrenda floral al pie de la escultura del emigrante libanés mientras se interpretaba la pieza musical “De mar en mar”, del compositor Martín García Balam, presente entre los asistentes.

Posteriormente, cada integrante se acercó a colocar una flor en señal de cariño y respeto por el momento, luego todos se trasladaron a la Iglesia de Nuestra Señora del Líbano para participar en una misa de acción de gracias presidida por el presbítero José David González Vadillo.

La ceremonia fue también un momento para recordar con orgullo la historia de los hombres y mujeres que dejaron su amado Líbano atrás en busca de un futuro mejor para sus hijos, y cuyo ejemplo de esfuerzo, unidad y perseverancia continúa vivo en la comunidad libanesa de Yucatán.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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