La pérdida parcial del olfato, conocida como hiposmia, es un trastorno relativamente común. Aunque puede tener diversas causas, una de las más frecuentes es la gripe, que disminuye la capacidad olfativa en más del 90% de los pacientes. No obstante, este sentido suele recuperarse una vez que la persona supera el cuadro catarral.
Una situación distinta ocurre con la anosmia, que es la pérdida total del olfato. Este problema no se presenta con tanta frecuencia y generalmente está asociado a situaciones más complejas, como fracturas de cráneo o enfermedades neurológicas, dice el doctor José Antonio Ceballos Rivas, especialista en otorrinolaringología, quien señala que estos trastornos pueden presentarse en cualquier etapa de la vida.
La anosmia es la pérdida total de la olfacción, mientras que la hiposmia se refiere a la disminución parcial de este sentido. Ambos padecimientos pueden presentarse de manera temporal o permanentemente.
De acuerdo con el médico, estas alteraciones pueden tener causas periféricas o centrales. Las causas centrales suelen ser definitivas e incluyen fracturas de cráneo que seccionan los nervios olfatorios. También pueden estar relacionadas con enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple, así como con padecimientos como el párkinson, que en algunos pacientes provocan una disminución del olfato.
Otra causa de pérdida olfativa puede ser la edad. Después de los 60 años suele presentarse cierto grado de disminución de este sentido y se considera que un número importante de personas a partir de los 70 años experimenta una reducción notable en la capacidad de percibir olores.
El especialista señala que la hiposmia es el trastorno que se presenta con mayor frecuencia y, por lo general, se debe a causas reversibles. Un ejemplo es el catarro común, que al provocar congestión nasal impide que la persona perciba adecuadamente los olores.
Asimismo, algunos padecimientos asociados con la nariz, como los pólipos, la alergia y la rinitis alérgica, también pueden ocasionar una pérdida parcial del olfato.
El doctor Ceballos Rivas comenta que en ocasiones las personas no se cuidan adecuadamente y un catarro que debería durar tres o cuatro días se prolonga durante dos o tres semanas, lo que puede derivar en una infección. En estos casos, el uso de antibióticos y antiinflamatorios permite corregir el proceso infeccioso, ya sea de origen viral o bacteriano, así como el proceso inflamatorio. Con ello, normalmente el sentido del olfato se recupera al cien por ciento.
Sin embargo, en personas que padecen rinitis alérgica frecuente o catarros recurrentes, la recuperación del olfato no siempre es total.
Otros trastornos
Además de la anosmia y la hiposmia, existen otros trastornos relacionados con el olfato. Uno de ellos es la disosmia, una alteración en la cual la persona percibe un olor diferente al que realmente está presente. Este padecimiento no es muy frecuente y, cuando ocurre, se recomienda realizar estudios para descartar tumores en los senos paranasales o posibles problemas neurológicos.
Otro trastorno es la cacosmia, en el que el paciente percibe un mal olor que no es detectado por otras personas. Este cuadro suele presentarse en pacientes con sinusitis y se debe a que la persona percibe el mal olor de la secreción acumulada dentro de la nariz.
En relación con los casos de anosmia o pérdida total del olfato, el doctor Ceballos Rivas subraya que una de las causas puede ser el traumatismo. Cuando se produce una fractura en la lámina cribosa, ubicada en la división entre el cráneo y la parte superior de la nariz, los nervios olfatorios pueden resultar dañados.
El especialista explica que esta estructura funciona como un colador por donde pasan los nervios olfatorios que se encuentran en la parte del tabique. Un golpe en esa zona puede provocar la fractura de la lámina y la sección de estos nervios, lo que ocasiona la pérdida total del olfato, la cual en la mayoría de los casos no es recuperable.
En cuanto a la relación entre la pérdida del olfato y el Covid-19, el especialista indica que actualmente ya no se reporta con tanta frecuencia esta asociación.
Recuerda que al inicio de la pandemia la pérdida del olfato fue uno de los primeros síntomas que se identificaron en los pacientes. Sin embargo, aunque todavía se registran casos de Covid, ahora suelen ser menos graves y ya no se reporta con la misma frecuencia la pérdida de este sentido.
El especialista también destaca que la pérdida total del olfato puede tener consecuencias importantes en la vida cotidiana, ya que está estrechamente relacionada con la percepción del gusto.
No percibir el sabor de los alimentos implica perder uno de los principales placeres asociados con la comida, que es disfrutarla.
Asimismo, no poder detectar los olores representa un gran riesgo potencial, ya que la persona podría no percibir el humo de un incendio o el olor del gas butano en caso de una fuga, que normalmente funciona como una señal de alerta.
De igual manera, la persona puede no detectar el olor a descomposición de algunos alimentos en mal estado, aunque en este caso puede apoyarse en el sentido de la vista para identificar posibles riesgos.
En algunos casos, la pérdida del olfato puede tratarse con medicamentos antiinflamatorios esteroideos, que suelen emplearse también en problemas neurológicos. Actualmente estos fármacos se encuentran disponibles en forma de sprays nasales, lo que permite que actúen de manera local.
Aunque no siempre es posible revertir la anosmia, estos medicamentos representan una alternativa terapéutica que puede intentarse en determinados pacientes.
