• Monseñor Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar de Yucatán, bendice la primera piedra de la nueva capilla de adoración, ante la mirada del presbítero Ricardo Atoche Enseñat, quien es el rector del Seminario Conciliar
  • El obispo auxiliar e integrantes del Seminario al realizar una oración

Con una misa y una ceremonia simbólica se dio inicio a la construcción de una nueva capilla dentro del Seminario Mayor, ubicado en Itzimná, la cual estará destinada a la adoración del Santísimo con el propósito de pedir por más vocaciones sacerdotales.

Anteanoche, la Eucaristía fue presidida por monseñor Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Yucatán, quien posteriormente encabezó la bendición de la primera piedra. En la celebración también estuvo presente el obispo monseñor Mario Medina Balam.

La actividad forma parte del jubileo por los 275 años de fundación del Seminario Conciliar de Yucatán, conmemoración que se celebrará durante todo este año y hasta el 24 de marzo de 2027.

Actualmente ya existe un grupo de personas que acude a la casa formadora los jueves para realizar oración en el sitio donde se levantará la capilla, espacio que por ahora funciona como salón. La intención es que las plegarias estén orientadas especialmente a pedir más vocaciones sacerdotales.

El proyecto contempla una capilla de adoración al Santísimo dedicada a San José. Inicialmente recibirá a los fieles los jueves; sin embargo, se busca que en el futuro se convierta en un espacio de adoración perpetua, conforme más personas se inscriban para acudir a orar.

Al término de la misa —en la que participaron la comunidad del Seminario, grupos juveniles y la comunidad de orantes que ya acude al lugar cada jueves— se realizó la ceremonia simbólica en el sitio que ocupará la capilla. El proyecto no implica la construcción desde cero, sino el remozamiento integral del salón existente para transformarlo en un espacio de oración.

Contará con paredes de cristal, lo que permitirá que quienes estén en su interior puedan observar a los seminaristas en formación, y que estos, a su vez, vean a las personas que acuden a orar por ellos.

Como parte de la ceremonia, el arquitecto Mario Peniche López, encargado del proyecto, entregó los planos de la obra a monseñor Pedro Mena, señalando que representan el deseo de la comunidad para que la capilla se convierta en una realidad.

El obispo destacó que el proyecto no sólo fomentará la oración por las vocaciones sacerdotales, sino que también motivará a los futuros sacerdotes a fortalecer su vida espiritual mediante una mayor contemplación de la presencia del Señor en la Eucaristía.

Posteriormente, monseñor Pedro Mena entregó los planos al rector del Seminario, el presbítero Ricardo Atoche Enseñat, quien estará a cargo de que se concrete la obra.

Durante la homilía, el obispo auxiliar expresó su agradecimiento a quienes contribuyen de distintas maneras a la realización del proyecto de la capilla de adoración perpetua dedicada a San José dentro del Seminario Conciliar de Yucatán.

Recordó que en ese espacio han sido formados cientos de sacerdotes, muchos de los cuales se distinguieron por su santidad, su salud espiritual y su bondad. Señaló que las historias y tradiciones forman parte de la vida de la institución.

También evocó el testimonio de sacerdotes que, con su ejemplo de fe y amor a la Iglesia y a su vocación, llenaban aulas, dormitorios y pasillos de vida comunitaria, convirtiendo incluso el aula en un centro cultural y las capillas en el motor de su formación.

Asimismo, recordó a tres rectores que ya fallecieron —Juan Arjona Correa, Luis Miguel Cantón Marín y Jorge Antonio Laviada Molina— quienes, además de fortalecer la formación espiritual, humana e intelectual de los seminaristas, contribuyeron a adecuar los espacios físicos.

De acuerdo con el obispo, la institución vive un nuevo episodio en su historia al conmemorar los 275 años de su fundación.

Durante su reflexión planteó la pregunta sobre el motivo de construir una capilla de adoración perpetua en el Seminario y explicó que no estará destinada únicamente a los seminaristas, sino principalmente a los laicos, en especial a los jóvenes, que acudirán a adorar a Jesús Sacerdote.

Señaló que la formación sacerdotal implica una construcción integral de la persona llamada al sacerdocio, distinta a la formación universitaria tradicional.

Mientras que el profesional universitario elige su camino conforme a sus capacidades e intereses personales, el presbítero responde al llamado de Dios para, con su gracia, configurarse con Cristo sacerdote y pastor. Por ello, subrayó que el único fundamento posible es Cristo.

El obispo también reflexionó sobre el contexto actual, marcado por el desarrollo de la inteligencia artificial. Advirtió que, si se adoptan únicamente valores tecnológicos, el sacerdocio, la Iglesia y la pastoral podrían volverse artificiales, cuando el único que puede dar autenticidad es Jesucristo.

Recordó en ese sentido las enseñanzas del papa Pablo VI sobre la evangelización, quien afirmaba que no existe verdadera evangelización si no se anuncia el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el reino y el misterio de Jesucristo.

Al responder nuevamente a la pregunta sobre la razón de establecer una capilla de adoración perpetua en el Seminario con la participación de jóvenes laicos como principales adoradores, explicó que en un mundo que tiende hacia lo artificial, la Iglesia está llamada a proclamar la verdad incluso yendo contracorriente.

En este sentido, señaló que una capilla de adoración perpetua en el seminario diocesano, con personas provenientes de distintos puntos de la ciudad y más allá para orar junto a los futuros sacerdotes, constituye una respuesta a los planteamientos superficiales que plantea el mundo actual.

Añadió que la oración ante Jesucristo presente en la Eucaristía también ayuda a los seminaristas a asumir con mayor seriedad el llamado al ministerio, pues el testimonio de los adoradores fortalece la interiorización de los valores evangélicos.

Según explicó, los fieles que acudan a orar estarán recordando a los seminaristas y a sus formadores que la respuesta vocacional debe construirse sobre la roca que es Cristo.

Esto permitirá que, en medio de la inestabilidad del mundo, su corazón permanezca firmemente anclado al sacerdocio de la Iglesia, y que la gracia de Dios fructifique en el corazón de los jóvenes cristianos.

Al concluir la homilía, el obispo invitó a los presentes a repetir una oración no solamente pensando en la primera piedra de la capilla —que sería bendecida momentos después— sino también para que la adoración a Jesucristo contribuya a la formación de sacerdotes santos, sanos y buenos.

Posteriormente, los asistentes se trasladaron al espacio que ocupará la capilla, donde el obispo bendijo la primera piedra, la cual tiene una imagen de San José.

El Seminario hizo además una invitación a la comunidad a integrarse como orantes. Se aclaró que quienes deseen participar no deben abandonar los compromisos que ya tienen en sus parroquias.

La invitación está abierta a toda la comunidad, especialmente a los jóvenes.

Las personas interesadas en unirse a los grupos de adoradores del Seminario pueden comunicarse al teléfono 9999-27-07-77.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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