La Caja Negra de la UNAY fue el escenario en el que, a través de la música, se unieron varias naciones, gracias al concierto de clausura del Encuentro Universitario de Música de Cámara.
La escena estuvo protagonizada en distintos momentos por la voz, el violonchelo, el piano, la flauta y el clarinete, ejecutados por estudiantes de la institución anfitriona y de la invitada —la University of North Dakota—, que anteanoche presentaron al público todo su talento.
En la primera parte se escucharon obras de Franz Schubert, Joseph Haydn, Max Bruch y Frank Bridge, elegidas precisamente por ser de cámara, la innovación en sus melodías y su legado en la enseñanza musical.
El concierto dio inicio con “Auf dem Strom” de Schubert, una pieza destacada del romanticismo en la que están presentes temas como la melancolía, la naturaleza y la despedida. La voz estuvo a cargo de la soprano Ana Herrera, junto a Nanqin Xia en el violonchelo y Christian Dzul en el piano.
La pieza siguiente fue Trío en Re Mayor, HOB/VB:16, I. Allegro, del compositor austríaco Joseph Haydn. Se trata de una obra del siglo XVIII en la que Haydn buscó experimentar con la flauta en lugar del violín, y que terminó por convertirse en una de las más conocidas de su repertorio para ese instrumento. Durante la ejecución de la obra, Marie Hylton interpretó la flauta, acompañada de Antón Cuevas en el violonchelo y César Medina en el piano.
El programa continuó con 8 piezas, Op. 83, VI. Nachtgesang, de Max Bruch. Fue compuesta hace 116 años para el hijo de Bruch, Max Felix. Se trata de una obra de estilo romántico intenso, íntimo y melancólico. Esta interpretación resaltó por el uso del clarinete, que en esta ocasión fue a cargo de Iván Villalobos, quien actuó con Enma Carbonell en el violonchelo y Wei Yin en el piano.
Antes de pasar a la siguiente parte del concierto, Salah Dandan en el violín, Michelle Aparicio en el violonchelo y Joaquin Palmer en el piano interpretaron Miniaturas, H.88-89, VI. Russian Song, VII. Saltarello, de Frank Bridge.
Se trata de dos piezas de corta duración, una de tipo nostálgico y melódico y la otra caracterizada por su tono enérgico y brillante.
La siguiente parte del programa fue protagonizada por el Duo Cantabile: la violonchelista rumana Simona Barbu y el pianista japonés Nariaki Sugiura, quienes estuvieron acompañados por el chelista Eduardo García.
Barbu y Sugiura, en completa complicidad, ofrecieron “Impromptu para cello y piano” de Alexander Arutiunian, y “Nocturne” y “Danse d’une poupée japonaise” de Takashi Kurata.
Para cerrar con broche de oro, la escena fue compartida con Eduardo García, con quien interpretaron “Libertango for Two Cellos and Piano” de Astor Piazzolla, con arreglo de Nariaki Sugiura. El final de la velada estuvo marcado por aplausos y ovaciones.— Karla Cecilia Acosta Castillo
