Elsa Cross reflexiona sobre el impacto de la tecnología en las nuevas generaciones en la Filey de este año
Elsa Cross reflexiona sobre el impacto de la tecnología en las nuevas generaciones en la Filey de este año

En la atmósfera de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), donde la palabra se celebra sin dejar de cuestionarse, la presencia de Elsa Cross no pasa inadvertida. A sus 80 años recién cumplidos el pasado viernes 6, la autora representa una de las voces más sólidas de la literatura mexicana contemporánea, y sin duda, una conciencia crítica que observa con preocupación el rumbo de la sociedad.

Galardonada con el Premio Excelencia en las Letras “José Emilio Pacheco” en la inauguración de la Filey 2026, Cross recibe el reconocimiento con sobriedad, y una gratitud discreta.

Para ella, el verdadero valor no está en la distinción institucional, sino en la respuesta humana de los lectores. “Valoro más el cariño que he recibido de tanta gente”, afirma, añadiendo que su obra ha encontrado eco más allá de los círculos académicos.

En el marco de sus actividades en la Filey, presentó su reciente obra: “Tu otro nombre”, un libro que, comparte, surgió de manera inesperada, irrumpiendo en medio de otro proyecto en curso. Lejos de concebirse como un ejercicio planeado, la escritura de este título se convirtió en una experiencia profundamente gozosa y reveladora para la autora, quien encontró en sus páginas una exploración íntima de las múltiples aristas del amor. “Lo disfruté realmente mucho”, confiesa, aludiendo a un proceso creativo que la sorprendió y la enriqueció, dejando en ella una sensación de plenitud poco habitual.

La autonomía se diluye

Su paso por la Feria incluyó, además, un diálogo cercano con jóvenes, a quienes compartió lecturas de su obra. En ese encuentro, su mensaje fue consistente con su pensamiento, la necesidad de preservar la autonomía intelectual en un entorno cada vez más condicionado por la tecnología.

Su mirada se endurece un poco cuando se le pregunta por el presente, particularmente por el impacto de la tecnología en las nuevas generaciones. Ahí, el diagnóstico es directo, dice que existe un deterioro progresivo en las capacidades cognitivas de jóvenes y niños, asociado al uso intensivo de dispositivos móviles y redes sociales.

“Es un factor tremendo de distracción”, advierte. Para la autora, no se trata solo de hábitos superfluos, sino de la transformación en la manera de usar el pensamiento. Señala que la dependencia de estímulos inmediatos, como la necesidad de ser aprobado en redes, debilita la concentración, la memoria y, sobre todo, el pensamiento crítico. “Tiende a uniformizar todo”, sostiene, al referirse a la homogeneización de ideas y conductas.

En ese contexto, la inteligencia artificial aparece, en su visión, como un fenómeno que exige cautela. Cross no la descarta como herramienta, pero subraya sus implicaciones sociales y éticas. Cuestiona quién controla su desarrollo, con qué intereses y a qué costo humano, particularmente en un escenario global en que la automatización desplaza empleos de manera acelerada. “Una cosa es utilizar la herramienta y otra acabar siendo utilizados por la herramienta”, puntualiza, marcando una línea clara entre el uso consciente y la subordinación tecnológica.

La escritora también advierte sobre un fenómeno que considera igualmente preocupante, la pérdida de identidad individual. En su análisis, la cultura digital fomenta una búsqueda constante de validación externa, lo que debilita la construcción de un criterio propio. Frente a ello, propone un retorno a lo esencial, el contacto con la interioridad y la recuperación de valores fundamentales.

“Ponerse en contacto con lo mejor de uno mismo”, resume como antídoto ante la dispersión contemporánea.

Mujeres e historia

En otro momento de la conversación, respecto a los cambios generacionales, aborda el papel de las mujeres en la historia cultural. Reconoce los avances en la revaloración de autoras y artistas, pero insiste en la necesidad de analizar el pasado con perspectiva histórica.

Cita casos emblemáticos: mientras figuras como Caravaggio han sido ampliamente reconocidas, creadoras como Artemisia Gentileschi permanecieron durante siglos en la sombra.

Para Cross, la recuperación de estas voces es indispensable, pero debe hacerse desde la inteligencia crítica y no desde la confrontación acrítica. “Hay que entender cada época desde su momento”, subraya. No obstante, su llamado a las feministas es a construir desde la inteligencia y no desde el rencor, entender cada época en su contexto, recuperar lo valioso y avanzar.

En contraste con la contundencia de sus reflexiones, la autora no se instala en el pesimismo. Su vitalidad creativa permanece intacta. Actualmente trabaja en varios proyectos, entre ellos libros de poesía, ensayos, traducciones y textos para niños. Destaca también un conjunto de “himnos a Shiva”, figura simbólica que le permite explorar la transformación y el retorno a la unidad.

De un vistazo

Visita especial

La escritora Elsa Cross concedió una entrevista a Diario de Yucatán al visitar el módulo de esta casa editorial en la Filey.

A puño y letra

En contraste con la inmediatez tecnológica, Cross reivindica prácticas que podrían parecer anacrónicas, pero que para ella son esenciales. Continúa escribiendo a mano, en cuadernos, como parte de un proceso creativo que considera íntimo e irremplazable. Rechaza la idea de delegar la escritura a sistemas automatizados y defiende la relación directa entre pensamiento y palabra. “No dejo que escriba por mí”, declara con firmeza. “Nunca he podido escribir un poema en la computadora ni quiero”.

Consejo

“Ser fiel a uno mismo”, aconseja Elsa Cross a los jóvenes, como una consigna que, en tiempos de algoritmos y automatización, adquiere un peso renovado. Un recordatorio a sus ocho décadas, con toda autoridad, de que la conciencia es también una forma de resistencia.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

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