Líderes de opinión reflexionan sobre la importancia del periodismo independiente en la construcción de una sociedad bien informada, en el libro “El valor de la prensa libre”

El libro “El valor de la prensa libre”, editado con motivo del primer centenario de Diario de Yucatán, que celebramos el 31 de mayo de 2025, recopila las reflexiones que un grupo variopinto de líderes de opinión hizo en la columna homónima de este periódico para entender cuál es la importancia del ejercicio del periodismo libre e independiente.

En la obra, la prensa independiente es presentada como un elemento esencial, “indispensable para el funcionamiento de una democracia vibrante y participativa”, al vigilar a los poderosos y brindar a los ciudadanos herramientas para exigir rendición de cuentas.

En este marco, se reconoce a Diario de Yucatán como un ejemplo de ese ejercicio, una “excepción refrescante” que ha sostenido un periodismo profesional y crítico.

Ese papel se concreta cuando “el ojo del periodista enfoca las cifras ocultas del gasto público,  hace visibles las injusticias sociales o los atentados contra la democracia, mostrando que el periodismo “desempeña un rol crucial al destapar lo que algunos intentan ocultar”.

La revelación de casos como “Watergate” y “Pandora Papers” refuerza el alcance de esta labor, que también se refleja en el trabajo constante de medios comprometidos con la verdad. Para que esta función se cumpla, se requieren condiciones fundamentales: “profesionalismo”, lectores y que la información se traduzca en acción.

Asimismo, el periodismo tiene un papel central en la vida democrática, al “ir al fondo de las propuestas de los contendientes” y propiciar que los ciudadanos “conozcan, analicen, discutan y se acerquen a las urnas” en los tiempos electorales.

Este ejercicio periodístico contribuye a una participación más informada y al fortalecimiento de las instituciones. En conjunto, estos elementos subrayan que el periodismo independiente “tiene la misión de arrojar luz” sobre los problemas públicos y de construir “una sociedad crítica y participativa”.

Ofrecemos en esta entrega las partes medulares de los artículos de tres líderes de opinión incluidos en la obra “El valor de la prensa libre” e igual número de síntesis de publicaciones que refuerzan la posición de Diario de Yucatán como pilar del periodismo libre e independiente en el país.

Ellos son: Luis Carlos Ugalde, fundador y director general de Integralia Consultores, empresa dedicada al análisis de riesgo político. De 2003 a 2007 fue presidente del Instituto Federal Electoral.

Lourdes Lugo Zazueta, directora editorial de El Imparcial de Sonora, ha realizado coberturas de eventos nacionales e internacionales y ha sido jurado del Premio Nacional de Periodismo y otros concursos de la materia.

Javier Garza Ramos dirige Horizonte Lagunero y conduce el podcast “El Noti”. Fue director editorial de El Siglo de Torreón durante la etapa más crítica de la narcoviolencia en la región. Ha publicado sus artículos en “El País” y en “The Washington Post”. Forma parte de consejos de organizaciones internacionales.

“El valor de la prensa libre” | COLUMNISTAS

Vigila a los poderosos: Luis Carlos Ugalde

Considero que “la prensa independiente es indispensable para el funcionamiento de una democracia vibrante y participativa”, pues “más allá de ser un simple medio de comunicación”, cumple “una función clave para el sistema de pesos y contrapesos”: al vigilar a los poderosos, brinda a los ciudadanos herramientas para ejercer su derecho a la información y la rendición de cuentas.

Entiendo su papel como “un sistema de alarmas que atraen la atención de la sociedad cuando algo funciona mal”, frente a “prácticas deshonestas, corrupción y abusos de poder”.

Además, reconozco que “propicia debates y una comprensión más profunda de los asuntos públicos”, al tiempo que “genera un espacio para las voces marginadas” y “desafía las narrativas dominantes del poder político o económico”.

Para mí, esto es crucial: “al cuestionar las narrativas dominantes, el periodismo independiente desenmascara las mentiras y las medias verdades”, lo que contribuye a que los poderosos actúen “con mayor apego a la Ley y no abusen de su poder”.

Sin embargo, tengo claro que la prensa independiente requiere condiciones específicas para detonar la rendición de cuentas.

Primero, “profesionalismo”, es decir, basar el trabajo en “investigación profunda” y en métodos que generen “información veraz y de calidad”; segundo, lectores, porque “sin ellos, las noticias carecen de impacto y relevancia”, más aún en un entorno donde “lo que la gente lee depende del algoritmo de visibilidad y viralidad en redes”; y tercero, que la información se convierta en acción, ya que de lo contrario las denuncias quedan sin efecto cuando “las autoridades no investigan o archivan los expedientes por razones políticas”.

Finalmente, considero indispensable “que la prensa tenga acceso a métodos de financiamiento independientes del gobierno en turno” y que se garantice la seguridad de los periodistas, pues “sin finanzas sanas y sin seguridad para los reporteros, los medios difícilmente pueden erigirse como contrapesos”.

En este contexto, “veo que el Diario de Yucatán es un ejemplo de prensa independiente”, una “excepción refrescante” que “brilla con luz propia” en un entorno donde predomina una prensa subordinada al poder.

Periodismo incómodo: Lourdes Lugo Zazueta

Cuando observo el trabajo periodístico, reconozco que “cuando el ojo del periodista enfoca las cifras ocultas del gasto público, las veredas de un largo camino para tener atención médica y hacer escuchar la voz de una madre buscadora o las protestas ciudadanas, ahí la prensa libre hace su trabajo”.

Es una labor “tan útil para la gente, pero a la vez incómodo para quienes buscan esconder la información”, que contribuye a una sociedad más informada y a un mayor avance democrático.

Entiendo que este papel se confirma con ejemplos claros: “hay numerosas referencias del alcance que puede tener el periodismo”, como “Watergate”, que “destapó el abuso de poder y terminó con la renuncia del presidente Richard Nixon”, o “Pandora Papers”, del que “se desprendieron demandas por evasión fiscal y otros delitos”.

Considero que en la construcción social “los medios de comunicación y los periodistas están entrelazados”, y que frente a “la corrupción, la opacidad, la omisión y los excesos del poder”, el periodismo independiente “aparece para evidenciar la impunidad, dar transparencia, pluralidad y empujar la rendición de cuentas”, junto con ciudadanos y diversos actores.

También advierto los desafíos actuales: “la vorágine tecnológica, las redes sociales, la veloz evolución de la Inteligencia Artificial y la propagación de ‘fake news’”.

Ante ello, el camino es “fortalecer la credibilidad” con “contenidos de calidad en los medios impresos y digitales, con ética y alto interés para la población”, así como “ir al fondo de las propuestas de los contendientes” para que los ciudadanos “conozcan, analicen, discutan y se acerquen a las urnas para reducir el abstencionismo”.

Finalmente, reconozco que ante problemáticas como la pobreza y las desapariciones, “el periodismo independiente tiene la misión de arrojar luz” para construir “una sociedad crítica y participativa”.

En ese sentido, valoro a el Diario de Yucatán como un medio con “una trayectoria reconocida por su compromiso social”, ejemplo del papel que la prensa libre puede desempeñar.

Voz que no se puede ignorar: Javier Garza Ramos

Recuerdo que “el hecho quizá ya fue olvidado en Yucatán”, aquel motín en el penal de Mérida del 6 de septiembre de 1979, donde reos “tomaron a 23 rehenes para intercambiarlos por su libertad”.

De no ser por la prensa, “el público se habría quedado con la versión de las autoridades”, pero la cobertura reveló una realidad distinta.

Valoro que “la cobertura del Diario reveló cómo los reos fueron ejecutados a sangre fría por órdenes de Miguel Nazar Haro”, evidenciando un abuso de poder que de otra forma habría quedado oculto.

Como señaló José Carreño Carlón, “(El Diario de Yucatán) puso al descubierto el asesinato a sangre fría de los tres reos”, apoyado en evidencia fotográfica que “dio la clave del atropello criminal”.

Entiendo este episodio como prueba de que “la prensa local tiene una función crítica que no se puede ignorar”, pues incluso “ejercía como contrapeso del poder aun en las épocas de los aparatos de control del sistema priista”. Frente al centralismo, esta labor representa una respuesta a quienes “pretenden ignorar los rasgos culturales… del interior del país”.

Reconozco además que durante décadas la prensa local fue “el único escaparate de crítica al gobierno y al PRI”, y que en ciudades como Mérida o Chihuahua los periódicos dieron espacio a la oposición, sin censurarla ni tratarla como “enemigos de México”.

Esta independencia se sostenía gracias a una fortaleza económica que permitía incluso “prescindir de publicidad oficial” y mantener principios editoriales firmes.

Finalmente, considero que esa independencia persiste en casos como el del Diario de Yucatán, donde “un gobernador o un alcalde no pueden mandar en la redacción”, y cuya historia demuestra que, mediante “la creatividad y la audacia empresarial”, se puede mantener un periodismo comprometido. Así, queda claro que “el buen periodismo no se hace donde se puede sino donde se quiere”.

Periodismo libre | Noticias que marcaron Yucatán

6 de septiembre de 1979: Sucesos en la penitenciaría

El 6 de septiembre de 1979, en la Penitenciaría Juárez de Mérida, tres reos —“Jesús, Francisco y Jaime”— protagonizaron un motín en el que tomaron a decenas de personas como rehenes.

Aunque el hecho fue grave, lo que marcó la memoria fue “su muerte sorpresiva, insólita”, anunciada después de que “se rindieran y subieran a carropatrullas por su propio pie y sin heridas evidentes”.

Durante “ocho horas y 50 minutos de dramática espera… y treinta minutos de horror”, los amotinados mantuvieron el control de los juzgados dentro del penal, mientras se desarrollaban negociaciones y un operativo con fuerzas estatales y federales. Finalmente, los propios rehenes se rebelaron, lo que permitió su liberación en medio de disparos y gases lacrimógenos.

Foto publicada por Diario de Yucatán  el 7 de septiembre de 1979 que forma parte del testimonio gráfico de la detención de los reos amotinados en la Penitenciaría Juárez

Al momento de su rendición, los reos fueron sometidos y trasladados por agentes, pese a que “salieron caminando de la Penitenciaría” y no presentaban lesiones graves visibles. Poco después se informó que habían muerto.

Las crónicas, entrevistas y “fotografías oportunas y reveladoras” documentaron los hechos y dieron pie a interrogantes como: “¿A dónde los llevaron, qué les hicieron, por qué murieron los asaltabancos?”. Incluso se reportó que un periodista “vio… a un agente… disparara un balazo… a uno de los secuestradores” cuando ya estaba sometido.

En los días siguientes se recabaron testimonios, denuncias sobre el trato en el penal y opiniones de especialistas, mientras “la memoria comunitaria… se alimenta de las publicaciones de Diario de Yucatán.

Estas evidencias sirvieron de base para denuncias formales contra funcionarios.

5 de noviembre de 2020: La caída del fiscal

El 5 de noviembre de 2020 se dieron a conocer “evidencias contundentes, hechos verificables y varios audios” que revelaron el entramado de corrupción encabezado por el fiscal general del Estado, Wílberth Antonio Cetina Arjona, quien terminó por “renunciar” tras el “alud de pruebas de los delitos que cometió” en el ejercicio de sus funciones.

Aunque su actuación era un “secreto a voces”, los reportajes de Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, permitieron conocer a detalle sus vínculos con el empresario Gabriel Guzmán Millet y su participación en negocios de terrenos, donde operaba “utilizando su influencia como fiscal”.

Investigación de Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia publicada en el Diario sobre las implicaciones que obligaron a la “renuncia” del fiscal Wílberth Antonio Cetina Arjona

El caso comenzó a tomar forma a partir de un asalto ocurrido en agosto de 2020 en el norte de Mérida.

En el desarrollo de los hechos se evidenció que el funcionario no solo mantenía relación con estas operaciones, sino que intervenía directamente en ellas: asistía a reuniones, encabezaba defensas legales y atendía asuntos relacionados, por lo que “fungía como juez y parte”, además de incidir en decisiones como la negativa de órdenes de cateo.

Un día después de su “renuncia” se difundieron “varias grabaciones” en las que el propio fiscal “se incrimina”, al reconocer intervenciones ilegales en litigios, solicitar sobornos y utilizar su cargo para lucrar y “hacer lana”, además de presumir su capacidad de influir en funcionarios y procesos judiciales.

Con ese proceder incurrió en delitos como “cohecho, conflicto de interés, empleo indebido de datos… abuso de funciones” y “tráfico de influencias”, entre otros.

Pese a su renuncia por las evidencias publicadas y las investigaciones anunciadas, “hasta ahora no se conoce alguna sanción o acción legal en su contra”, lo que dejó el caso sin consecuencias legales visibles.

Este episodio muestra que sin una prensa independiente “sería más probable que los funcionarios corruptos compraran el silencio”.

9 de febrero de 2001: El desacato

Las elecciones del 27 de mayo de 2001 estuvieron precedidas por un conflicto político derivado del intento del gobernador Víctor Cervera Pacheco de “integrar un Consejo Electoral a modo, para tratar de asegurarle el camino al candidato priista” Orlando Paredes Lara.

Para ello utilizó a los diputados del PRI, quienes designaron a los integrantes del organismo en un proceso calificado como “viciado de origen”.

La inconformidad del PAN y el PRD llevó el caso a instancias federales como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que “ordenó al Congreso del Estado la reposición del proceso para la integración del Consejo Electoral”.

Sin embargo, el gobernador calificó la resolución como un intento “imperialista” de intervención, lo que detonó un conflicto que escaló a nivel nacional.

Imagen de los líderes priistas arengando a la multitud desde el balcón central del Palacio de Gobierno, en defensa del desacato a la Federación encabezado por el gobernador Víctor Cervera Pacheco

Durante varias semanas se vivió un enfrentamiento político que fue denominado localmente como “el desacato”, por la negativa del gobierno estatal a acatar las resoluciones federales.

La tensión fue tal que incluso se habló de la posibilidad de abandonar el Pacto Federal, mientras el gobernador defendía su postura apelando a la soberanía y al “espíritu colaborativo”.

Uno de los momentos más álgidos ocurrió el 9 de febrero de 2001, cuando Cervera, ante una multitud, reiteró que no acataría la resolución, calificó al Tribunal como “pegoste” y afirmó que el gobierno federal podía tener la fuerza, pero él tenía “la razón y el derecho”. Acusó a autoridades federales de intervenir en el proceso y de intentar la desaparición de poderes en Yucatán.

Tras semanas de confrontación, el gobierno estatal terminó por aceptar “a regañadientes” al Consejo insaculado por el Tribunal, y se realizaron las elecciones, en las que Patricio Patrón Laviada puso fin a “más de 70 años” de hegemonía del PRI en la gubernatura, que también perdió por primera vez la mayoría en el Congreso local.

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