El misterio y la exploración de las emociones y las relaciones personales envuelven la novela “Una peluca rubia”, de la bajacaliforniana Mónica González Rameño, quien, a través de distintas voces y recursos narrativos, relata la desaparición de la protagonista y las razones que la rodean con un enfoque que busca conectar con lo humano.

La novela se presentó en la más reciente edición de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) y en aulas de la Preparatoria Uno. Es la primera obra publicada de la autora, ganadora del Premio Estatal de Literatura de Baja California 2022.

En entrevista con Diario de Yucatán, González Rameño comparte que el libro surge de ejercicios en talleres de escritura creativa impartidos por Alejandro Espinoza. La instrucción era unir un personaje y un lugar que no tuvieran relación. De ahí nace Teresa Jiménez, un personaje que define como un “monstruo social”, concepto que atraviesa la novela.

Un monstruo social, precisa, es alguien señalado por la sociedad que termina por asumir ese papel. “El pueblo entero me señaló de monstruo, y yo lo creí y al creérmelo me convertí en eso”, cita González Rameño un fragmento del texto.

Aunque no era la intención inicial, este elemento fue tomando forma hasta convertirse en uno de los ejes de la historia. La trama parte de la desaparición de Teresa y avanza hacia el pasado para recrear los hechos.

Para ello, la autora utiliza cinco voces narrativas. La de Susana —prima de Teresa—, quien guía gran parte del relato junto con Joaquín, el mejor amigo, ambos encargados de ir atando cabos.

A estas voces se suman recursos como el diario que deja Teresa, cartas dirigidas a su madre y a su amigo, así como la intervención de un narrador omnisciente, sobre todo en los interrogatorios de un agente ministerial. Todos estos elementos, explica la autora, permiten mantener el misterio y revelar poco a poco las motivaciones detrás de la desaparición.

El proceso implicó varios retos, principalmente encontrar la voz narrativa adecuada. En versiones iniciales, la historia era contada por Joaquín, pero a Mónica González no le convencía. “Cómo una historia femenina la va a narrar un ‘vato’… Entonces, no”, admite.

Incluso probó con un texto compuesto solo de diálogos, hasta que finalmente encontró en Susana la voz que tanto necesitaba para el relato.

Otro desafío fue trabajar con diálogos dentro de los diálogos, lo que la llevó a recuperar recursos cercanos a los textos dramáticos para diferenciar las voces y mantener la claridad.

Sobre el lenguaje, señala que buscó rescatar el habla cotidiana del norte del país, tanto en diálogos como en el monólogo interno. “Es una novela muy hablada”.

La obra tiene un enfoque femenino y se centra en el desarrollo humano. Aunque puede ser leída por cualquier público, su autora considera que conecta especialmente con jóvenes, al abordar temas como la identidad, la presión social y la importancia de tener una red de apoyo.

Como parte del mensaje que envuelve a la novela, la escritora dice a los jóvenes: “Pórtense bien con los animales, con las otras personas, pero, sobre todo, pórtense bien con ustedes mismos”. Y subraya que es importante también el acompañamiento emocional de los padres de familia.

Actualmente, Mónica trabaja en nuevos proyectos, entre ellos una recopilación de relatos y una tercera novela con un enfoque más cercano a lo onírico, aunque por ahora se enfoca en la difusión de “Una peluca rubia”.

El libro puede adquirirse en Ediciones Kóokay y en la librería feminista La Meiga, así como a través de las redes sociales del proyecto. Un ejemplar fue donado a la biblioteca de la Preparatoria Uno, donde se encuentra disponible para su lectura.— Karla Acosta Castillo

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