Se han escrito numerosos títulos sobre la llegada de los españoles a Tenochtitlán, desde obras de ficción histórica hasta investigaciones recientes realizadas por historiadores. Sin embargo, también existe una contraparte: la que narra la versión de los mexicas, conocida como la de “los vencidos”.
En este contexto, la escritora Sofía Guadarrama Collado presentó en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) la novela “La conquista de México Tenochtitlán: versión de los mexicas” (Hachette), ahora en una edición “remasterizada” y ampliada.
La obra aborda la llegada de los españoles desde la mirada de tres tlatoanis: Moctezuma, Cuitláhuac y Cuauhtémoc. A través de ellos, la autora reconstruye el relato entre la vida cotidiana de los mexicas y la irrupción de estos nuevos “seres” en la dinámica de Tenochtitlán.
Previamente a su presentación, Guadarrama Collado conversó con Diario de Yucatán sobre su novela y la manera en que se desarrolló la Conquista desde la perspectiva mexica. Destacó, además, la inclusión de un apartado que involucra a los mayas del sur del territorio, y subrayó que son pocos los trabajos que abordan esta parte de la historia.
Explicó que la participación de los mayas en el relato tiene un peso significativo, ya que fueron ellos quienes alertaron a los pueblos del centro del país sobre la llegada de estos personajes tan distintos. “Este libro se enfoca en cómo ellos vieron la llegada de los españoles; por ejemplo, en Yucatán, cómo se percibió la llegada de Gonzalo Guerrero y Jerónimo de Aguilar, y cómo los propios mayas avisaron a Moctezuma Xocoyotzin”, señaló.
La autora indicó que gran parte de la población mexicana ha aceptado la idea de que los mexicas consideraban a los españoles como seres “divinos”. No obstante, afirmó que esta interpretación es errónea. “Mucha gente cree que Moctezuma pensaba que eran dioses y no es cierto; ellos ya sabían quiénes eran”, puntualizó.
Según explicó, los tlatoanis ya tenían información sobre los españoles, en buena medida gracias al comercio y al contacto con los mayas.
Intercambio
En ese sentido, recordó que existía un intercambio constante entre mayas y mexicas. “Los mayas vendían miel a los aztecas; había comerciantes mexicas que viajaban hasta acá con miles de cargadores, y todo se llevaba a México Tenochtitlán”, relató. Estos comerciantes, conocidos como pochtecas, eran especialistas en el intercambio de productos de lujo a larga distancia.
Fueron precisamente ellos quienes sirvieron como red de información, al reportar los primeros avistamientos de españoles en tierras mayas hacia 1511, con la llegada de Jerónimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero. Para 1519, cuando arribó Hernán Cortés, su existencia ya era conocida, aunque, dentro de la novela, se percibe como una figura distante.
“De eso trata la novela: de cómo realmente vieron los mexicas —Moctezuma, Cuitláhuac y Cuauhtémoc— la llegada de los españoles. A Hernán Cortés lo vemos desde lejos, como un personaje en las sombras”, explicó.
Asimismo, indicó que el nombre de Hernán Cortés no era de uso común entre los mexicas, quienes se referían a él como “Malintzin”, en alusión a la intérprete que lo acompañaba. “Cuando Moctezuma preguntaba a sus intérpretes, decía: ‘¿Qué dice ‘Malintzin’?’”. Con el tiempo, este término derivó en el nombre de La Malinche.
Ideas distorsionadas
Al ser cuestionada sobre los vacíos o sesgos en las versiones históricas más difundidas, Guadarrama Collado criticó la proliferación de contenidos en redes sociales que, dijo, difunden visiones distorsionadas. “Hay una invasión de gente ignorante que vende historias negras, que no son justas ni con los mayas ni con los mexicas”, expresó.
Como ejemplo, mencionó el tema de los sacrificios rituales, los cuales —subrayó— no eran concebidos como espectáculo, sino como una forma de alimentar al dios sol. La sangre e incluso el corazón eran considerados “agua preciosa”, un elemento vital para las deidades.
La autora afirmó que su novela busca ofrecer una comprensión más profunda del significado de estos rituales y combatir la llamada “leyenda negra” sobre los pueblos mesoamericanos. Incluso advirtió sobre afirmaciones erróneas que circulan en redes, como la idea de que los mayas vivían en la Edad de Piedra, por lo que llamó a cuestionar siempre la información sobre la historia de México.
La obra también pretende romper con la visión tradicional de “vencedores” y “vencidos”, arraigada en el discurso oficial. Guadarrama Collado enfatizó la importancia de analizar el pasado sin eliminar la memoria ni caer en el presentismo. “La historia debe estudiarse y comprenderse, no juzgarse desde extremos”.
Dirigida especialmente a jóvenes, la novela busca fomentar el interés por la historia mesoamericana sin prejuicios ni simplificaciones. “Espero que las nuevas generaciones desarrollen el hábito de leer más libros y menos contenido en redes sociales”, consideró.
Finalmente, adelantó que ya trabaja en una nueva obra, esta vez desde la perspectiva de Hernán Cortés, con la intención de ofrecer una visión complementaria. “Creo que es justo darle su voz. Será una novela igual de extensa”, manifestó.
La autora invitó a los lectores de Diario de Yucatán a acercarse a su obra y a explorar la conquista de México Tenochtitlán desde la mirada de los tlatoanis, quienes presenciaron la llegada de los españoles sin imaginar el impacto que tendría en la historia.— Eunice Alejandra Cruz Molina
