• El actor Daniel Martínez durante la charla “Experiencia actoral en teatro y cine”, realizada en la UNAY
  • “Willem Dafoe”, quien “dio” el mensaje del Día del Teatro; a la izquierda, Daniel Martínez

En el marco del Día Mundial del Teatro, la Universidad de la Artes de Yucatán fue escenario de charlas de personas con trayectorias destacadas en el teatro, el cine y la edición, uno de los cuales fue Daniel Martínez.

El actor ofreció la tarde del sábado una plática en la que compartió su experiencia profesional, así como reflexiones sobre la disciplina, los retos y la vocación dentro del mundo escénico.

Daniel comenzó por hacer una afirmación que impactó a más de uno de los presentes: “El teatro me salvó la vida”. Recordó que fue un adolescente problemático por el déficit de atención, un trastorno que en ese tiempo no era comprendido ni atendido como se hace hoy en día.

Sin embargo, en la actuación encontró un propósito y una dirección.

Fue en 1992 cuando comenzó su formación actoral, viajó a Estados Unidos para estudiar actuación en la Universidad de Wittenberg, en Ohio, y posteriormente en Inglaterra, donde se especializó en teatro clásico.

Años después regresó a México, donde incursionó en teatro, cine, televisión y publicidad. El panorama laboral entonces era complejo, ya que exigía constancia y perseverancia, indicó.

Durante la charla, el actor fue recordando partes de su trayectoria y mencionando proyectos que “despegaron” y otros que, aunque creyó que tendrían mucho éxito, al final no triunfaron.

Martínez enfatizó que la disciplina y la persistencia son fundamentales en su profesión, ya que nadie tiene el éxito garantizado.

Entre sus especialidades está el combate escénico, disciplina en la que se formó en el extranjero y que posteriormente desarrolló en México. Evocó además anécdotas de su carrera, desde sus inicios hasta producciones más recientes, incluyendo proyectos teatrales.

Entre los asistentes fueron surgiendo dudas, a las que el actor respondió, como por ejemplo las diferencias entre actuar para teatro y cine.

En ese sentido, dijo que el teatro exige una interpretación “más grande que la vida”, capaz de llenar una sala, mientras que el cine demanda un trabajo más íntimo y contenido frente a la cámara. No obstante, subrayó que en ambos casos el elemento esencial es la veracidad del personaje.

El actor declaró que si los jóvenes tienen el sueño, la meta de ser actores y están interesados realmente en esta profesión no deben desistir, pese a las dificultades: “Si esta es su vocación, hay que perseverar”.

De igual manera hizo una invitación para darle al teatro su justo valor, verlo no solo como una disciplina artística, sino también como una herramienta de transformación personal, capaz de brindar sentido, identidad y conexión.— Megamedia

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