Un cohete Starship de SpaceX despega en Starbase, Texas, en 2025
Un cohete Starship de SpaceX despega en Starbase, Texas, en 2025

AUSTIN (EFE).— Grupos ambientalistas hacen sonar las alarmas sobre un acuerdo entre SpaceX, de Elon Musk, y el gobierno de Estados Unidos para entregarle al magnate más de 1,700 hectáreas de una reserva natural a cambio de unos terrenos actualmente bajo su propiedad en el sur de Texas.

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, la agencia federal encargada de preservar la fauna de ese país, publicó a principios de marzo el borrador de un acuerdo con SpaceX, en el que se propone intercambiar parte del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Bajo Valle del Río Grande, cerca de la frontera con México, por terrenos de SpaceX que están en la misma región.

En mayo del año pasado, Musk consiguió que las autoridades locales aprobaran la creación de una nueva ciudad, Starbase, en el área donde está la base de SpaceX, desde la cual la empresa de Musk ha hecho 11 lanzamientos del cohete Starship en los últimos tres años.

La agencia gubernamental asegura en el borrador del acuerdo que el objetivo del intercambio es “consolidar tierras del Sistema de Refugios Nacionales en un paisaje altamente fragmentado” y “reducir conflictos de uso de suelo que impiden la misión del Servicio de conservar hábitats de especies”.

Según la evaluación ambiental preliminar, los terrenos que el gobierno entregaría a SpaceX ya están muy alterados por el desarrollo industrial de SpaceX, lo que lleva a “aumentos en el ruido, la iluminación y la fragmentación del hábitat” y ha “disminuido el valor de conservación de estas tierras”.

A cambio, los refugios incorporarían parcelas consideradas de “mayor calidad ecológica y mejor conectividad”, incluyendo humedales, matorral espinoso tamaulipeco y franjas costeras en Laguna Madre.

Sin embargo, activistas ambientales dicen que la evaluación presentada por el gobierno es “insuficiente” porque no analiza a fondo los riesgos de explosiones y derrames vinculados a SpaceX, ni daños a hábitats de fauna y tierras de importancia cultural para pueblos indígenas y de bajos ingresos.

“El intercambio propuesto va en contra de la ley”, advirtió Nathan Marcy, analista principal de políticas sobre tierras federales de Defenders of Wildlife.

“Aunque el Servicio cita los impactos de SpaceX como justificación para el intercambio, entregarle a la compañía la misma tierra que destruyó con sus propias acciones no comprará seguridad para el Valle Bajo del Río Grande”, agregó.

Las instalaciones de pruebas y lanzamiento de SpaceX en el sur de Texas ya han tenido un impacto negativo en la fauna y flora de la región, según han denunciado en el último año las organizaciones, que también acusan al gobierno de hacer la vista gorda para favorecer a la compañía.

Los lanzamientos de cohetes experimentales han causado daños por la caída de escombros, explosiones e incendios, y afectado los nidos de aves playeras, de acuerdo con Defenders of Wildlife y South Texas Environmental Justice Network.

De un vistazo

Alterados

Los terrenos que el gobierno de Estados Unidos daría a SpaceX ya están muy alterados por el desarrollo de la compañía, por “aumentos en el ruido y la fragmentación del hábitat”.

Falta información

Pero activistas alertan que no se han analizado a fondo los riesgos de explosiones y derrames vinculados a SpaceX.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán