Jorge Cortés Ancona en su conferencia sobre el Pabellón de México
Jorge Cortés Ancona en su conferencia sobre el Pabellón de México

Un edificio inspirado en la grandeza de la cultura maya, construido en Europa y cargado de simbolismo histórico fue el eje de la conferencia magistral del doctor Jorge Cortés Ancona, anteayer por la tarde en el Museo Palacio Cantón, como parte de Simposio de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento.

Bajo el título “Un edificio neomaya en España. El pabellón de México en la Exposición Iberoamericana de 1929 en Sevilla”, el cronista de la ciudad desentrañó los elementos que dieron vida a esta obra, una de las máximas expresiones del neomayismo fuera de México.

Subrayó que nada en su construcción fue casual, ni siquiera su ubicación. Sevilla, explicó, fue clave en la época colonial como punto de salida y llegada de viajeros y productos del continente.

El origen del proyecto se remonta al siglo XIX, cuando comenzó a surgir un interés en la cultura maya que pronto se convirtió en fuente de inspiración artística. “El neomayismo no solo se manifiesta en la arquitectura o las artes visuales; se encuentra en la literatura, música, teatro, danza”, indicó.

Como ejemplo mencionó la obra del teatro regional “El rábano por las hojas o una fiesta en Hunucmá”, de José García Montero, con música de José Jacinto Cuevas y la participación de comunidades rurales en escena.

El pabellón fue resultado del trabajo conjunto de Manuel Amábilis, como arquitecto; Leopoldo Tommasi López, escultor, y Víctor M. Reyes, pintor y vitralista.

Tommasi fue autor también del Monumento a los Héroes Mayas en Kanasín, el obelisco a Felipe Carrillo Puerto en Paseo de Montejo y el monumento al mismo personaje en Motul.

Víctor Reyes, a su vez, participó en la construcción de la carretera de Dzitás a Chichén Itzá, colaboró en la primera reconstrucción de Chichén Itzá y fue maestro en la Escuela de Bellas Artes.

De Amábilis, por su parte, se conservan el antiguo Sanatorio Rendón Peniche (hoy sede del Cephcis de la UNAM), la Casa del Pueblo y el Pasaje Revolución.

El trabajo de los tres dio como resultado en Sevilla una construcción de 1,300 metros cuadrados inspirada en templos mayas, como el de los Guerreros y el del Jaguar de Chichén Itzá.

Entre los aspectos más llamativos de la obra estuvieron las leyendas inscritas, como “Por mi raza hablará el espíritu” y “La tierra ha vuelto a ser propiedad de la comunidad”. Esta última fue objeto de censura, ya que mientras en México figuras como Emiliano Zapata impulsaban el reparto agrario, en España se vivía en tensión por una reforma en ese mismo sentido.

Cortés Ancona afirmó que el Pabellón de México en Sevilla “es la cumbre del arte neomaya y se encuentra en España”.— Pablo May Pech

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