El espectador se volverá parte de la escena, no solo como testigo, sino como alguien que interviene, observa desde distintos ángulos y hasta registra lo que ocurre para integrarlo a la pieza final. Así se plantea el laboratorio de creación de La Rendija con “Lenguas de agua. Butes y la sirena”, una propuesta escénica que busca mostrar otra forma de ver teatro.
La directora artística, Raquel Araujo, explica que en este caso el proceso de la obra no está separado del resultado. “El formato de lo que estamos trabajando, la pieza escénica es el laboratorio”. La intención es abrir ese proceso al público. “Estamos compartiendo el proceso de trabajo”, indica.
En la propuesta, que se presentará este fin de semana y en mayo, convergen distintos lenguajes. Teatro, cine y música electroacústica se encuentran en un mismo espacio donde todo sucede al mismo tiempo. En ese cruce, el espectador deja de ocupar un lugar fijo y podrá moverse y mirar desde distintos puntos.
A esto se suma una dinámica poco común. En lugar de pedir que apague sus celulares, se invitará al público a usarlos. “Les vamos a pedir que los mantengan no solamente encendidos, sino también grabando y fotografiando lo que estén viendo”. Ese material formará parte del resultado final.
La parte cinematográfica estará a cargo del director de cine Óscar Urrutia, quien profundiza en la idea de borrar los límites entre escena y espectador. “No existe un afuera y un adentro, no existe un frente de cámara y un detrás de cámara, no existe un escenario y un fuera de escenario”, explica.
En ese sentido, todo se vuelve parte de la misma experiencia. “Todo es la escena y él mismo está dentro de la escena”, señala Urrutia. La narrativa, agrega el director, no es lineal, ya que “la narración está fragmentada por las escenas cinematográficas”.
Por lo que cada asistente deberá armar su propia lectura. “El montaje final del espectáculo lo tendrá que hacer el espectador en su cabeza”.
La obra retoma la figura de Butes, interpretado por Eduardo Sansores, el marinero que, a diferencia de Ulises —ambos personajes de “La Odisea”, escrita por Homero— decide entregarse al canto de las sirenas.
La puesta se dividirá en dos sets: la isla de las sirenas y la habitación de un hospital, donde la historia da un giro y el marinero es interrogado por la doctora V, interpretada por Angie Canto, en una alusión a Circe.
El sonido, también es central en la propuesta. “El canto de las sirenas es realmente la protagonista de esta obra”, señala Araujo.
Ahí entra el trabajo de David Puc, quien construye en vivo una experiencia sonora inmersiva junto con la soprano Cristina Woodward. El reto, dice Puc, es acercarse a algo que no pertenece del todo al mundo humano. “No hay música humana que pueda igualar al canto de las sirenas”.
Para lograrlo, el sonido se desplaza por todo el espacio a través de dispositivos electroacústicos. El músico explica que la ejecución en tiempo real, con un componente importante de escucha e improvisación, representa un gran reto. Y añade que el trabajo también implica afinar sensaciones como “sentir los volúmenes, densidades, los momentos para hacer un determinado sonido o hacer un determinado silencio”.
Eduardo Sansores comparte que es la primera vez que participa en un montaje de este tipo. Explica que el proceso ha sido de exploración, enfrentándose a una forma de trabajo poco habitual para él.
Serán seis funciones distribuidas en tres fines de semana: mañana y este domingo 26, así como el 2, 3, 9 y 10 de mayo en el Teatro de la Rendija (número 464-D de la calle 50 entre 49 y 51, Centro).
El boleto cuesta 150 pesos, con preventa en 120 pesos. El cupo es limitado, de 25 a 28 personas por función.— Karla Acosta Castillo
De un vistazo
Recomendaciones
Al público interesado en asistir a “Lenguas de agua. Butes y la sirena” se le recomienda llegar con anticipación por la dinámica del acceso. La experiencia está pensada para mayores de los 12 años. Para reservaciones y más información se puede contactar al Teatro de la Rendija en sus redes sociales y al número 9993-29-13-13.
