“Hoy más que nunca debemos ser un colectivo, una sociedad organizada que sume esfuerzos, haga alianzas. Vivimos en un contexto donde hay un nuevo orden que intenta separarnos, donde los poderes políticos, económicos y sociales buscan mantenernos aislados”, advirtió Francisco Javier Escobedo Conde, sacerdote jesuita.
“Debemos aprender a contemplarnos unos a otros y no ser indiferentes al sufrimiento ajeno. La verdadera empatía no solo implica ponerse en los zapatos del otro, sino sentir lo que el otro siente”, explicó en una charla con padres de familia de la Preparatoria Ibero, al remarcar que la solidaridad es la manifestación palpable de esta empatía y compasión, y es esencial para construir una sociedad más unida.
El también académico del departamento de Ciencias de la Salud y responsable de consolidar el proyecto de Cultura Solidaria en la Ibero León llegó a esta ciudad el miércoles, invitado por egresados de la Ibero en Mérida. Su primera actividad fue una charla por la noche con padres de familia sobre la justicia restaurativa y la alfabetización emocional, que abarca el cuidado de uno mismo, sobre todo en el actual escenario de violencia, inseguridad y corrupción.
En plática con el Diario al final de la charla, el sacerdote jesuita resaltó la importancia de recuperar alianzas que se han perdido, porque “podemos llegar más lejos cuando hacemos una sumatoria de esfuerzos”.
“Hoy por hoy, estar juntos, aliados, ser sociedad organizada es darle una vuelta a la tuerca a un nuevo orden que se impone y no nos quiere juntos”, afirmó.
Esta situación la consideró muy grave, “porque entonces llega el aislamiento; hablo de poderes políticos, económicos, sociales, porque con las variables de la confianza y la cooperación podemos tener mayores resultados en cualquiera de los objetivos que nos planteemos como humanidad”, puntualizó.
Por eso razón hizo un llamado urgente a recuperar las alianzas y la colaboración entre la sociedad porque, citando al papa Francisco, “si no nos salvamos todos, no nos salvamos”.
Abordó el creciente problema de los trastornos mentales en la sociedad contemporánea. “La ansiedad, la depresión y otros trastornos son los monstruos de nuestra era. El aislamiento y el individualismo están afectando gravemente a las personas y grupos”, indicó.
En ese sentido, llamó a rescatar actitudes básicas del ser humano, como la escucha activa y la empatía.
“Debemos rescatar la escucha del otro, de nosotros mismos; mirarnos, contemplarnos, ver al otro y que no nos resulte indiferente”.
Pero se debe proceder con una empatía avanzada, que permita no solo estar “en los zapatos del otro”, sino sentir casi como el otro, darse la oportunidad de tocar el mundo interno y sagrado de la otra persona para favorecer esa comprensión plena.
“La única manera en que nos damos cuenta de que fuimos atentos incondicionalmente al otro es la solidaridad. Que seamos solidarios es la evidencia palpable de que fuimos empáticos, compasivos”.
También reflexionó sobre la responsabilidad colectiva de cuidar el planeta. “Hoy, más que nunca, debemos considerarnos cuidadores de esta casa común que es la Tierra. Mérida y Yucatán son ejemplos de lo que significa cuidar nuestro entorno y a los demás”, afirmó, al destacar que la comunidad yucateca ha mostrado un compromiso ejemplar en la conservación de sus recursos.
En su mensaje destacó la importancia de instaurar un nuevo paradigma de cuidado en la sociedad. “La cultura del cuidado es fundamental para afrontar los retos que tenemos como comunidad. Yucatán tiene la oportunidad de ser un faro de esperanza y solidaridad en esta narrativa”, aseguró.— DAVID DOMÍNGUEZ MASSA
“Debemos rescatar la escucha del otro, de nosotros mismos; ver al otro y que no nos resulte indiferente”
