En el marco del Día Mundial del Libro, que se conmemora cada 23 de abril, la Biblioteca Central “Manuel Cepeda Peraza” fue sede ayer jueves de varias actividades, entre ellas el conversatorio “El libro y sus orillas. Proceso y tipos de edición”.

El director del recinto, Víctor Garduño Centeno, fue quien moderó la charla en la que participaron Míriam Pérez Ballesteros, de Sociedad Lunar; Cecilia Gorostieta, de Kóokay Ediciones; Elisa Balam Martín, de EG Ediciones, y David Loría Araujo, de Sello Editorial Esdrújula.

Pero antes de arrancar, la titular de Sedeculta, Patricia Martín Briceño, dirigió un mensaje en el que reconoció que la inmediatez, el teléfono celular y las nuevas tecnologías hacen parecer al libro un objeto del pasado.

En ese sentido, resaltó la valentía de la comunidad literaria “por estar haciendo libros, estar arriesgando, estar pensando en algo que, prácticamente, las infancias y las juventudes casi dicen que con qué se usa”.

Tras la intervención de la funcionaria, Garduño Centeno tomó el micrófono para presentar a los cuatro panelistas y subrayar también que escribir novelas, cuentos, literatura en general, es un acto de valor.

“Yo creo que son una osadía mayor en estas épocas las ediciones, las publicaciones y, por supuesto, siempre hay gente osada como ustedes”, dijo Garduño Centeno para luego dar voz a la editora Elisa Balam Martín, quien afirmó que los verdaderos artistas son los escritores, pero los editores son quienes hacen posible que los libros sean electrónicos o en papel.

Elisa Balam, con una experiencia de 23 años editando libros, habló de su labor, enfocada principalmente en la publicación y edición de volúmenes académicos y literarios, desde cuentos y novelas hasta poemarios.

“Una de las cosas que siempre digo es que el editor es quien está detrás, pero también es quien tiene que resolver. Muchas veces los escritores están solos, no tienen quién los oriente ni cómo hacer la producción editorial, qué es lo que tienen que hacer, cómo proteger sus contenidos y ahí está el editor para eso, para apoyar a ese escritor”, subrayó.

Apuntó que, a pesar de las nuevas tecnologías y el auge de los libros electrónicos, mucha gente prefiere los libros impresos y aseguró que es una mentira que los jóvenes no lean. “Sí leen; tienen sus lecturas, ¿verdad? Y están consumiendo literatura impresa”.

También habló de la importancia de proteger contenidos. “De acuerdo a la ley, en México está protegido (un libro) después de que el autor fallece; por 100 años continúan vigentes los derechos y se pueden heredar”.

Asimismo, señaló que si alguien le pide a un autor un fragmento o una parte de su obra para hacer un cortometraje o algún otro producto tiene que pagarle derechos de autor. “Y la penalización en México por violar esos derechos puede llegar incluso a la cárcel”.

La actividad continuó con la participación de Cecilia Gorostieta, Míriam Pérez y David Loría, quienes, del mismo modo, hablaron de sus experiencias y trabajo como editores.— IVÁN CANUL EK

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