Ludwika Paleta y José María Yazpik en una escena de la película “Deseo”, que se estrena hoy en los cines
Ludwika Paleta y José María Yazpik en una escena de la película “Deseo”, que se estrena hoy en los cines

CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— Ludwika Paleta se adentra en “Deseo” en una zona que el cine y la sociedad aún miran con recelo: la sensualidad femenina en la madurez, el deseo de una mujer adulta, madre y esposa.

“El entretenimiento está ahí para tomarlo o dejarlo, pero sería interesante ver esta película tal vez para cuestionarse cuál es la postura de algunas mujeres”, dijo Paleta en entrevista sobre este thriller erótico dirigido por Teresa Simone.

En la cinta, la actriz encarna a Lucero, una abogada exitosa, casada desde hace dos décadas y madre de dos adolescentes, cuya vida se altera cuando se siente atraída por el joven entrenador de natación de su hija, interpretado por Óscar Casas.

Pese a que Lucero se deja llevar como en las aguas de la piscina en las que conoce al joven entrenador, a Paleta este personaje le resultó arriesgado por la distancia que hay entre ambas: la protagonista actúa desde el impulso, mientras la actriz se reconoce mucho más reflexiva y controladora.

La cinta, que supone la primera película de Paleta que se verá en salas españolas y en la que comparte elenco con José María Yazpik, Pilar Pascual, Matías Coronado y Leonardo Ortizgris, ha sido leída por interlocutores como una historia “muy mexicana”, algo que le resulta curioso y que quizá atribuye a la forma en que se observa la edad, la maternidad y la pareja en ambos contextos culturales.

Al hablar de Lucero, Ludwika Paleta vuelve sobre una idea central: no todos los deseos pueden seguirse sin medir consecuencias. Su personaje, dice, no actúa desde la certeza, sino desde una zona vulnerable donde otros también la empujan, la confunden o la manipulan. “Le gana el deseo, le gana la tentación”, afirma.

“Uno es manipulable siempre y cuando no esté seguro de lo que quiere”, reflexiona la actriz, quien se define como alguien mucho más juiciosa y controladora.

Paleta cree que ahí aparece una pregunta más profunda que la infidelidad misma: qué se busca cuando se cruza una frontera y cuáles son las consecuencias de hacerlo sin detenerse a mirar.

“Al final es como revisar contigo de dónde viene. Y yo creo que a Lucero no le dio tiempo de hacerlo”, apunta.

Para la actriz, ese impulso también obliga a preguntarse a quién alcanza la decisión tomada. “¿A quién estás traicionando?”, plantea Ludwika, al hablar de esas consecuencias que la protagonista no alcanza a medir antes de dejarse llevar.

“Es como abrir una cloaca y asomarte a ver qué hay ahí”, apunta sobre esas conversaciones incómodas que muchas relaciones prefieren evitar por comodidad.

De un vistazo

Reflexión y mensaje

La película “Deseo” no se queda solo en la historia de una infidelidad. Bajo el erotismo, abre una conversación sobre lo que no se dice: fantasías, límites, acuerdos no dichos, frustraciones y formas de deseo que se van aplazando.

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