OVIEDO, España (EFE).— La mítica productora de animación japonesa Studio Ghibli, creada en 1985 por el ilustrador y dibujante de mangas Hayao Miyazaki y el autor de “Heidi”, Isao Takahata, para impulsar el cine de autor fue anunciada como ganadora del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.
El acta del jurado, hecha pública ayer en Oviedo por su presidente y director del Museo del Prado, Miguel Falomir, señala que, con películas como la multipremiada “El viaje de Chihiro” (2001), Studio Ghibli ha transformado la creatividad en conocimiento y comunicación mediante un proceso artesanal de gran imaginación con el que ha creado historias universales llenas de sensibilidad y de valores humanistas.
Sus películas, a través de la empatía, la tolerancia, la amistad y el respeto por las personas y la naturaleza, han trascendido generaciones y fronteras hasta convertirse en un referente para los desafíos de la sociedad globalizada con un cine que ensalza la belleza de lo cotidiano y que convierte en parte esencial de sus narraciones los instantes de silencio y contemplación, según el jurado.
La obra del Studio Ghibli, que en su momento supuso una revolución tanto en la animación japonesa como en la occidental, atesora trabajos tanto para niños como de lectura para adultos, y temas que van desde el cuidado del medio ambiente hasta el belicismo en los que, en ocasiones, mezclan culturas y estilos artísticos diferentes, y en otras vuelcan su fantasía en una visión atemporal de la mitología japonesa.
A pesar de que “Nausicaä del Valle del Viento”, un manga de Miyazaki que él llevó al cine en 1984 y lo convirtió en una celebridad, se considera una película de Ghibli, la primera cinta realizada y producida por el galardonado estudio fue “El castillo en el cielo” (1986).
Pero el verdadero éxito de Ghibli llegó en 1988 con el estreno de “La tumba de las luciérnagas”, uno de los filmes más adultos de Takahata, y del mucho más amable “Mi vecino Totoro”, de Miyazaki.
En este contraste reside la dualidad del galardonado estudio: una casa en la que han convivido la fantasía de la que siempre ha hecho alarde Miyazaki hasta las obras más intimistas y personales de Takahata, sin que por tanto los dos maestros hayan quedado encasillados.
“El viaje de Chihiro”
En 2001 llegó a los cines la que está considerada la obra cumbre de Studio Ghibli y de la carrera como director de Miyazaki, “El viaje de Chihiro”, el simbólico recorrido de una niña a un mundo fantástico a través de su tránsito desde la infancia a la edad adulta.
La película construye un discurso crítico sobre la sociedad japonesa moderna, ahonda en los conflictos generacionales y en la disolución de la cultura tradicional en una sociedad globalizada, así como en el recurrente argumento de denuncia de Hayao Miyazaki contra la destrucción del medio ambiente.
La cinta es la más premiada de la historia en el campo de la animación.
Batió récords de recaudación, fue galardonada como mejor película en los premios de la Academia del Cine de Japón, con el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín y con el Óscar a la mejor película de animación en 2003, tres reconocimientos a una productora que tiene en su poder la única Palma de Oro de Cannes concedida a un colectivo.
Además de los premios obtenidos por Studio Ghibli, adquirida en 2023 por la cadena Nippon Television (NTV) y que dispone en la localidad japonesa de Nagakute de un parque temático inspirado en sus películas, Miyazaki ha recibido a título individual el Óscar honorífico y el León de Oro del Festival de Venecia en 2005.
Studio Ghibli se ha convertido en el séptimo premiado japonés en las 46 ediciones de los galardones y toma el relevo del filósofo alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han en el apartado de Comunicación y Humanidades, que en los últimos años distinguió a la cineasta franco-iraní Marjane Satrapi, el filósofo italiano Nuccio Ordine, el escritor polaco Adam Michnik o la periodista estadounidense Gloria Steinem.
La de Comunicación y Humanidades ha sido la segunda de las ocho categorías en fallarse este año tras la de las Artes, que fue para la cantante y escritora estadounidense Patti Smith.
De un vistazo
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur.
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