• Ingrid Tapia en un momento de la conferencia que ofreció anteayer en el Seminario Conciliar, en Itzimná, para presentar su libro “Toda vida importa. Argumentos a prueba de balas”
  • La abogada constitucionalista y activista al dirigirse a los asistentes

La activista y abogada constitucionalista Ingrid Tapia presentó anteanoche en el Seminario Mayor de Yucatán el libro “Toda vida importa. Argumentos a prueba de balas”, publicación que forma parte de una colección dedicada a la defensa de la vida humana desde distintas perspectivas y que, según explicó, busca servir como herramienta de apoyo en el debate nacional sobre el aborto.

Entre los asistentes estuvieron monseñor Pedro Mena Díaz, obispo auxiliar de Yucatán, y el presbítero Alejandro Álvarez Gallegos, coordinador diocesano para la Pastoral de la Salud, Vida y Adultos Mayores.

La bienvenida estuvo a cargo de Alejandra Yáñez Rubio, vocera de Red Pro-Yucatán e integrante de Conciencia y Derechos Humanos.

En la conferencia, Ingrid Tapia aclaró que el texto no se inscribe en un género literario tradicional, sino que es un compendio de argumentos y contraargumentos relacionados con la defensa de la vida humana.

Señaló que la publicación surgió ante el resurgimiento del debate sobre el aborto en México. “Les voy a contar primero la historia de por qué se revive y luego por qué creemos que un argumentario es una caja de herramientas que, en este momento, a todos los defensores de los derechos humanos nos puede ser muy útil”.

La activista detalló que el libro reúne el pensamiento de 20 autores influyentes en las ciencias sociales que defienden la vida humana, además de incluir contraargumentos y sus respectivas refutaciones. “Todo en menos de una cuartilla y media por argumento. Y al final vienen en cuatro cuartillas, desmontados, los 20 argumentos más populares que sirven para promover el aborto”.

Dijo que el criterio para permitir la interrupción del embarazo en las primeras 12 semanas, utilizado en distintas legislaciones, se originó décadas atrás con base en la información científica disponible en ese momento. En ese sentido, aseguró que en la década de 1980 se creía que el feto en esa etapa aún no desarrollaba completamente el sistema nervioso y, por lo tanto, no podía experimentar dolor.

“Con la información científica que teníamos en los años 80 creían que los bebés hasta las 12 semanas no tenían formado lo que los médicos llaman el sistema nervioso y, por lo tanto, si te los escamachabas y te los echabas al plato ellos habrían de morir, pero no habrían de sufrir”, señaló.

“No creo que el parámetro de las 12 semanas se hiciera a través de un mensaje mentido. Más bien quiero pensar que hubo buena fe”, declaró antes de señalar que los avances tecnológicos y médicos posteriores modificaron el entendimiento científico sobre el desarrollo fetal.

La conferenciante manifestó que la aparición de las técnicas de ultrasonido y laparoscopia llevó a observar reacciones del feto durante procedimientos médicos.

“Al poner un ultrasonido durante el legrado nos damos cuenta que el bebé, con su pequeña edad, como puede despliega maniobras tratando de huir del legrado. Y esa respuesta no existiría si el bebé no sintiera”.

Agregó que investigaciones posteriores identificaron el desarrollo temprano de terminaciones nerviosas. “Este nervio se llama trigémino. Se desarrolla entre la semana 5 y la 7”.

Ingrid Tapia reiteró que la información científica disponible actualmente es distinta a la de hace cuatro décadas. “La información que teníamos hace 40 años no es coincidente con lo que tenemos científicamente hoy”.— IVÁN CANUL EK

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