Es el hombre vivo lo que hay que buscar bajo el polvo de los archivos y en el silencio de los museos —Georges Duby

Desde el año 1977, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) organiza el Día Internacional de los Museos.

Si bien su objetivo es generar conciencia sobre el hecho de que estos espacios son un medio relevante de intercambio cultural, enriquecimiento de las culturas, desarrollo del entendimiento mutuo, la cooperación y la paz entre los pueblos, es importante que la fecha se abra a una comunidad más amplia que la museística (a la comunidad cultural en general y a la ciudadanía).

Hay que destacar que la participación en todo el orbe ya suma más de 37,000 museos de 158 países y territorios. El tema “Museos uniendo un mundo dividido” de este año se alinea básicamente con tres Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS):

a) Los museos contribuyen a reducir las desigualdades promoviendo el acceso inclusivo a la cultura y el conocimiento.

b) Los museos apoyan sociedades pacíficas e inclusivas, fomentando el diálogo, el entendimiento mutuo y el respeto.

c) Los museos fortalecen la cooperación global para el desarrollo sostenible con alianzas de colaboración.

El 18 de mayo se conmemora el Día Internacional de los Museos, bajo el tema “Uniendo un mundo dividido”, el cual sirve para una reflexión actual en el marco de las celebraciones del 80o. aniversario del ICOM.

Evento que pone de relieve el papel transformador de estos espacios museísticos en la sociedad, no obstante que, para motivar a un pensamiento crítico y abierto de las instancias culturales y de la propia comunidad, hay que borrar las diferencias existentes, creando condiciones para que las mismas puedan ser comprendidas y respetadas, tales como la salvaguarda del patrimonio, la memoria histórica, la inclusión y la paz; así como otorgar a la ciudadanía oportunidades de aprendizaje y reflexión, y escuchar “otras voces” sobre temas que repercuten en la cultura y las artes.

En nuestra entidad existen deudas simbólicas con el sector cultural por parte de la administración gubernamental, una de ellas es la promesa de la reapertura o creación de un museo de arte en sustitución del Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán, ubicado en un espacio digno y que cuente con los recursos económicos suficientes, así como que goce de autonomía en su gestión; museo que podría ubicarse en el edificio que ocupa el Museo del Mundo Maya, ya que además de este espacio museístico, en la ciudad existen otros espacios dedicado a la cultura maya como el Museo Regional del INAH (Palacio Cantón) y el edificio del Ateneo Peninsular.

Existen, además del anterior comentario, otros temas que a últimas fechas han aparecido en las “benditas redes” como el relevo institucional en Sedeculta, los eventos culturales y su aportación (La Noche Blanca), los derechos humanos fundamentales de los artistas, la gentrificación cultural, la falta de mercado, la creación de una Bienal por iniciativa particular, la reapertura del Teatro Peón Contreras, etc.

Temas que han dividido la opinión y al propio gremio artístico, y a los que se han sumado en las redes publicaciones con críticas, comentarios y opiniones, algunos muy válidos para su reflexión, otros solo son rumores sin importancia ni interés a los que no hay que prestar atención.

Regresando al tema cultural, hay que señalar que el gobierno del Estado creó un simbolismo mediante elementos icónicos y representaciones plásticas o artesanales, con un evidente significado cultural-histórico, generando una identidad artificial, lo que resulta excluyente bajo el lema del “Renacimiento de la cultura maya” a manifestaciones artísticas no apegadas al eslogan, y el cual también ha dividido a la comunidad artística.

Por lo que de crearse un nuevo espacio museístico (prometido por el gobierno del Estado y el federal), este deberá ser un puente simbólico y real con las diversas manifestaciones artísticas (tradicionales y posmodernas), y que pueda articular a la comunidad artística local como un solo ente, alejado de visiones que pretenden únicamente la reivindicación de la cultura originaria.

Cabe mencionar que con respecto al citado “Renacimiento de la cultura maya”, hay que leer la crónica ensayística “Nueva grandeza mexicana” (1946), del escritor Salvador Novo, ya que consideró en su obra que toda ciudad moderna debe elegir uno de dos destinos posibles:

Extinguirse y mantener intacta su arquitectura (comola ciudad maya de Chichen Itzá) y que ha comenzado a desaparecer con la expansión inabarcable de la urbe actual, o permanecer viva, transformándose y renovándose constantemente, con cambios profundos en su fisonomía y en el ánimo de la urbe, es decir, las formas de habitar esta entidad; transformación que apunta a la postmodernidad y que sin duda debe ser incluida como una realidad artística-cultural.

Finalmente, hay que decir que es inverosímil que, desde los museos existentes en el Estado, no se plantee un simposio en esta fecha tan importante para estos recintos, que les permita seguir siendo un puente entre la institucionalidad y la ciudadanía, entre el pasado y la realidad actual, involucrando a museos, instituciones educativas (Cedart, ENSY, UNAY y Uady), curadores, críticos, periodistas, gestores, galeristas y creadores, no solo para analizar el tema del Día Internacional de los Museos: “Museos uniendo un mundo dividido”, sino para encontrar las causas de esta división o pulverización del gremio artístico en Yucatán.

Crítico y curador.

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