• Custodios cargan a Nuestra Señora de Fátima para la procesión
  • Sobre estas líneas, la participación musical de un mariachi durante la celebración mariana; debajo, varios estandartes se vieron en la misa

Cientos de devotos marianos acudieron ayer a la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Fátima, ubicada en la colonia García Ginerés, para conmemorar los 109 años de las apariciones de la Virgen de Fátima, en una fecha marcada por la oración, la reflexión y el llamado a la penitencia, la conversión y la paz mundial.

Durante la celebración eucarística, el párroco de Nuestra Señora de Fátima, presbítero Edwin Beltrán Pereira, recordó a la comunidad el mensaje de la Madre de Dios, enfocado en la oración y en la conversión del corazón humano hacia Cristo.

Al inicio de la misa, el sacerdote señaló que el mensaje de Fátima “es más actual que nunca”, al exhortar a los fieles a orar por la paz del mundo y a mantener viva la fe cristiana.

En la homilía, el párroco recordó que las apariciones ocurrieron en un pequeño pueblo al norte de Lisboa, Portugal, donde la Virgen María se manifestó a los pastorcitos Lucía dos Santos y sus primos Francisco y Jacinta Marto, esta última de apenas siete años de edad.

Asimismo, explicó que en Fátima fue revelado uno de los mensajes proféticos más documentados de la historia del cristianismo, conocido popularmente como “los tres secretos de Fátima”.

Sobre el primero de ellos, el sacerdote indicó que la Virgen mostró a los niños una visión del infierno, no con el propósito de infundir miedo, sino para hacerles comprender la necesidad de la penitencia y de ofrecer sacrificios por el perdón de los pecados.

En relación con el segundo secreto, recordó que la Virgen anunció el final de la Primera Guerra Mundial y advirtió que, si el mundo no se convertía, vendría una guerra aún más devastadora.

“Si el mundo se convierte habrá paz. Si el mundo no se convierte vendrá una guerra peor”, expresó el sacerdote durante la homilía. También recordó que la Virgen habló del sufrimiento del Papa y aseguró que finalmente triunfaría el Inmaculado Corazón de María.

El presbítero señaló que muchos consideran cumplida esta profecía con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 y con las persecuciones contra cristianos registradas en el siglo XX, incluida la persecución religiosa en México durante el período de la Guerra Cristera.

Indicó que, aunque actualmente existen 29 santos canonizados relacionados con ese período histórico, hay numerosos mártires mexicanos cuya santidad permanece desconocida públicamente.

Respecto al tercer secreto de Fátima, recordó que permaneció resguardado durante varios años y fue revelado oficialmente en el año 2000 durante la beatificación de Francisco y Jacinta, en tiempos de San Juan Pablo II, por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, posteriormente papa Benedicto XVI.

En este mensaje, añadió, se describe la visión de un hombre vestido de blanco que asciende una colina en una ciudad destruida, rodeada de cadáveres, hasta llegar a una cruz, momento en el que cae bajo el fuego de armas junto con obispos, religiosos y laicos.

El sacerdote explicó que algunos consideran que esta profecía se cumplió con el atentado contra San Juan Pablo II ocurrido el 13 de mayo de 1981, mientras que otros opinan que aún no se ha cumplido totalmente.

No obstante, subrayó que el mensaje principal de Fátima es de esperanza y de llamado a la penitencia, la conversión y la oración.

El padre Edwin Beltrán recordó que, tras la visión del infierno, la pequeña Jacinta comenzó a realizar sacrificios voluntarios para pedir la salvación de las almas y evitar que las personas se apartaran de Dios.

También recordó las palabras atribuidas a la Virgen de Fátima, quien invitó a los niños a ofrecerse a Dios aceptando sacrificios y dolores para la reparación de los pecados y las ofensas cometidas contra Él.

El sacerdote señaló que este llamado continúa vigente y exhortó a los fieles a aceptar las dificultades y pruebas de la vida como una forma de reparación espiritual y acercamiento a Cristo.

Destacó que la segunda invitación del mensaje de Fátima es a la conversión del corazón humano y la tercera, la oración constante.

En este contexto, recordó una frase dicha por San Juan Pablo II después del atentado que sufrió en 1981: “Una mano disparó y otra mano desvió la bala”, en referencia a la protección atribuida a la Virgen de Fátima.

El sacerdote reiteró que la Virgen invita a los fieles a practicar la penitencia, buscar la conversión y fortalecer la vida de oración, especialmente mediante el rezo del Santo Rosario.

También habló sobre la devoción de los primeros sábados de mes, práctica promovida por la Virgen de Fátima, en la que los fieles deben confesarse, comulgar y rezar el Rosario como acto de reparación.

“Ella promete acompañar con su hijo en el momento más importante, el momento de la muerte”, expresó el sacerdote al referirse a las promesas vinculadas a esta devoción mariana.

El padre Edwin Beltrán Pereira celebró la misa acompañado por el obispo Juan Bosco Caballero Encalada.

Al concluir la ceremonia religiosa se realizó una procesión por las calles con la réplica de la imagen de Nuestra Señora de Fátima, como parte de las actividades finales del festejo patronal.

El programa también incluyó una serenata con música de mariachi y una verbena popular en honor de la Virgen de Fátima, una de las advocaciones marianas más veneradas dentro del mundo católico.

Nuestra Señora de Fátima se apareció por primera vez el 13 de mayo de 1917 y continuó manifestándose los días 13 de cada mes hasta octubre de ese mismo año.— Claudia Sierra Medina

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